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Pastel de plátano y mantequilla de cacahuete

Pastel de plátano y mantequilla de cacahuete

Vale, lo admito, salgo del armario: tengo una relación de amor-odio con la comida. Sí, ya lo sé, no he inventado la sopa de ajo, ¿a quién no le pasa? Yo sospecho que le ocurre a un porcentaje bastante elevado de la población… el mismo porcentaje que se apunta al gimnasio o se compra revistas de fitness con un único objetivo: hacer más ejercicio para poder comer más.

Porque, venga, ese es el único motivo que puede haber para levantarse a las seis de la mañana cuando afuera arrecian el viento y la lluvia, enfundarse un chándal horroroso que realza todas las lorzas que nos empeñamos en camuflar el resto del día, abandonar el cálido abrazo de nuestras mantas y lanzarnos a la aventura, para volver una hora después con las orejas heladas pero sudando a chorro como en el trópico y apestando a humanidad.

Aunque eso, en casa, lo hace el pomelo. Yo me juro que voy a ser más sana y que algún día voy a encontrar mi deporte… pero, qué queréis que os diga. A mi edad ya va siendo hora de enfrentarme a una realidad dolorosa, pero a la vez liberadora: no me gusta hacer ejercicio.

Pero sí que me gusta comer y por eso tengo una relación de amor-odio con la comida: porque no tengo ninguna excusa para comer de más. Cuando el pomelo acaba una maratón y me dice la cantidad de calorías que ha quemado, el odio me corroe por dentro. Creo que si algún día me divorcio, será después de una de esas pruebas de diez horas en las que gasta las calorías que yo debería comer en una semana. Y se mete entre pecho y espalda unos banquetes en los que yo le acompaño por solidaridad, pero que no me puedo permitir. Qué dura es la vida de la mujer del runner.

Hoy me decía una amiga que salir a correr le produce euforia. Y yo me imagino que es la euforia de saber que va a caer un croissant untado en Nutella sin sentir ningún tipo de culpabilidad. Madre mía, qué bonito debe ser.

Pero en fin, los que no tenemos un metabolismo privilegiado ni salimos a correr, ni a nadar, ni en bici, estamos condenados a vivir toda la vida de Gran D (la recuperamos en unos días, cuando los pompones empiecen el cole!) y a mirar con envidia a los triatletas y sus desayunos de tenedor y cuchillo.

Y sin embargo, a menudo, pecamos. Porque la vida no sería la misma sin portarse un poco mal de vez en cuando.

Así que cuando vi que había tres tristes plátanos tirando a marrones en la nevera, pensé que había llegado el momento de hacer un pan de plátano. Si no conocéis estos panes típicos, no tenéis perdón. Son el plato perfecto para aprovechar los plátanos moribundos y no tirarlos (aunque también podéis hacer batidos o una de mis debilidades, un plátano muy maduro bien machacado con un tenedor y un chorro de miel por encima. Slurps.), y también para aromatizar la casa naturalmente con la mejor de las esencias, la de una masa en el horno.

Son panes dulces, pero no demasiado, que se pueden tostar y untar como cualquier otro pan, pero también se pueden comer solos, porque suelen estar aromatizados con especias como canela o nuez moscada.

¿Tenéis algún plátano finado y queréis probar? Pues venga.

2 tazas de harina
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 pellizco de sal
1/2 cucharadita de nuez moscada
1/2 taza de mantequilla
2/3 taza de azúcar moreno
2 huevos
1 chorrito de esencia de vainilla
1/2 taza de mantequilla de cacahuete
3 plátanos maduros

Poned a precalentar el horno a 180º.

Mezclad la harina, el polvo de hornear, la sal y la nuez moscada (que podéis sustituir por canela, 5 especias, clavo… lo que os guste). Reservad.

Batid la mantequilla (mejor a temperatura ambiente) con el azúcar moreno durante tres o cuatro minutos, hasta que el azúcar se haya integrado bien. No os preocupéis si queda algún grumo de azúcar (el azúcar moreno es bastante propenso a ellos) porque caramelizará en el horno.

Añadid un huevo y seguid batiendo. Añadid el otro. Incorporadlos bien. Añadid la esencia de vainilla y cuando esté integrada, añadid la mantequilla de cacahuete. Batid bien.

Agregad una tercera parte de la mezcla de harina. Batid bien. Añadid la tercera parte de los plátanos machacados. Repetid hasta acabar con la harina y los plátanos.

Untad con mantequilla un molde, idealmente alargado, de plum cake. Verted la masa y hornead 20 minutos o hasta que pinchando con un escarbadientes, este salga seco.

Desmoldad y dejad enfríar encima de una rejilla. Oledlo sin disimulo, acercando mucho la nariz.

Cortad en rebanadas y no dejéis ni las migas!

En casa las féminas somos muy fans de este pan, que tiene mucho cuerpo y un gusto profundo. Jo, parezco una súper profesional y a lo mejor estoy diciendo una chorrada como un piano. Mejor lo probáis y me contáis. ¿Sois fans del pan de plátano?

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18 Comments
  • Sònia Layola
    Posted at 06:47h, 12 septiembre Responder

    Ja,ja,como me he reído de buena mañana! No sabes cómo me he sentido de identificada! con el agrabante que yo era como tu marido! Antes justo de tener hijos yo iba al gimnasido de lunes a domingo! 45 kilitos pesaba…después fui bajando. Porque encima me separé o sea que no podía. Pero seguí yendo bastante. Luego mi espalda se resintió y pasé a cosas más esperituales: pilates, dansas árabes..y menos aerodinámincas obviamente. Pero iba haciendo. Al nacer Nora adivinas qué pasó? Aún menos! Y es que claro arrastro la culpabilidad de lo que un día fui y no volveré a ser. Las grandes esperanzas. Y encima como me gusta cocinar, aix…Para añadir encima el discurso interior de aceptarme tal como soy ahora y el deseo interior de no me gusto…un beso enorme

    • Paula
      Posted at 21:31h, 14 septiembre Responder

      Sònia, es una suerte que un día recuperases la cordura y decidieses que la vida es demasiado interesante como para ponerte a correr en una cinta de gimnasio todos los días. Esas horas están mejor invertidas delante de los fogones, con una manualidad entre las manos o tumbada en el sofá con la gotita esa de baba que cae por la comisura de los labios cuando una siesta es como debe ser. Personalmente opino que estás estupenda y que no te hace ninguna falta ir al gimnasio, de verdad de la buena. Besote!

  • Isla Sandía
    Posted at 06:48h, 12 septiembre Responder

    Soy fan del pan de plátano! 😉 Aunque los que yo hago son más bizcocho que pan, pero me encanta! Probaré tu receta porque eso de poder tostarlo y untarlo tiene que ser la leche! Mmmmmmm…salivando…

    • Paula
      Posted at 21:31h, 14 septiembre Responder

      Yo me comí varias rebanadas (obviemos el número, no es importante) untaditas en Nutella para empezar bien el día. Vale mucho, mucho la pena ;^)

  • Anónimo
    Posted at 07:23h, 12 septiembre Responder

    Mmm, que bo! Jo fins ara també odiava l'esport, no m'agradava. Ara comença a agradar-me, bàsicament perquè em fa sentir-me millor després. De tota manera, no he arribat encara a fer tant d'esport com per a no controlar el que menge. A partir de dilluns, una Gran D per a mi també…

    Y yo me imagino que es la euforia de saber que va a caer un croissant untado en Nutella sin sentir ningún tipo de culpabilidad. Madre mía, qué bonito debe ser.
    Molt bona aquesta! Me la quede per motivar-me també, heheh.

    Pilar

    • Paula
      Posted at 21:34h, 14 septiembre Responder

      Jo també em sento millor després de fer-ho, però no prou millor com per preferir fer esport a fer ganxet, per exemple. M'agrada l'esport quan és social, especialment si són caminades amb amics. Però no tinc esma per patir. Quan el meu home em diu que el patiment és mental, l'escanyaria… Dec tenir una ment molt feble, jo. Petonàs, bonica!

  • Masustak Eguzkitan
    Posted at 10:28h, 12 septiembre Responder

    joee pero que pasa??? mi comentario no se ha publicado!
    Pues lo que te decía, que menos mal que ultimamente mi relación con la comida es más bien de odio jajajja porque sino te ponía dos velas negras por ponernos una cosa tan rica en el blog!
    Mi metabolismo como el tuyo…no sabe dejar de lado lo que no conviene… y mi pomelo como el tuyo! Deporte a saco y a comer que son dos días! Yo paseo, cuenta para el croissant con Nutella?¿??¿?¿?

    • Paula
      Posted at 21:36h, 14 septiembre Responder

      Aix, a veces lo hace, Blogger, se traga los comentarios. Blogger malo.

      Jajaja! Últimamente creo que tienes excusa para tener una relación malsana con la comida, ya se te pasará…

      Yo creo que los paseos cuentan un montón. Por ejemplo, yo acompaño a los niños al cole, a exactamente una calle y media de casa, y lo cuento como mi deporte del día para desayunar sin remordimientos…

      Besos mil!!

  • Anónimo
    Posted at 12:22h, 13 septiembre Responder

    Jajaja, me lees la mente? El otro día mientras sudaba en la cinta del gimnasio me estaba diciendo a mí misma exactamente eso: si hago deporte es para poder comer sin culpabilizarme y para mí no hay mayor placer que un plato de patatas fritas con ketchup y mahonesa, ni maratones ni narices! Justo luego encontré este comic http://theoatmeal.com/comics/running2, asi que es cierto, en esto tampoco estamos solas!
    Por cierto, me apunto la receta del pan de plátano. Hasta ahora he hecho varias veces un bizcocho de plátano y chocolate con bastante éxito, pero esto creo que tengo que probarlo (en cuanto tenga horno).
    Buen finde!!

    • Paula
      Posted at 21:39h, 14 septiembre Responder

      Lo nuestro empieza a ser preocupante, creo que somos gemelas 🙂

      Sí, lo de las patatas fritas es indudable, no hay placer más total que un buen plato de patatas, con un huevo o dos. Jo, si es que no es culpa nuestra. Lo que tendría que engordar son las coles de bruselas! Las cosas que tienen buen sabor deberían estar llenas de cosas nutritivas y pocas calorías. El universo es injusto!!!

    • Anónimo
      Posted at 19:01h, 16 septiembre Responder

      ¿Almas gemelas? Lo empecé a sospechar con el bolso de Jake el Perro y tus últimas entradas no han hecho más que confirmarlo 😀

      Por cierto, tengo que decirlo, pero llevo ya cinco días "sobria", es decir, cinco días con mi mini casita perfectamente ordenada. ¡Más "organización para desorganizados" por favor!

    • Paula
      Posted at 07:37h, 17 septiembre Responder

      Ah, Jake el perro… O "el perro amarillo" como le dice mi pomelo. Ya veo de dónde sale nuestra alineación cósmica.

      Qué envidia me das. Desde que empezó el cole otra vez estoy a tope intentando organizar sin mucho éxito… Voy a ver si escribo algún post más para animarme a mí misma :^D

  • Anónimo
    Posted at 14:25h, 13 septiembre Responder

    Me apunto a la nutella pero con cuchara,y el pan de pasas…..mi perdicion.besos.Patricia

    • Paula
      Posted at 21:47h, 14 septiembre Responder

      Nutella directamente del bote con cuchara, I hear you! Cuando un alimento es tan perfecto, no hace falta añadirle nada…

  • Pilar
    Posted at 14:55h, 13 septiembre Responder

    Menuda pintaca tiene eso… se puede hacer con otra fruta? Yo el plátano sólo puedo mirarlo y olerlo, pero no comerlo, me pongo malísima, y eso que de pequeña me hartaba de comerlo con leche condensada, mi postre favorito!! Aunque era más leche condensada con plátano…
    Con la comida y el deporte soy como tú: lo primero me encanta y lo segundo como que no. Llevo más de 3 meses diciendo que me voy a apuntar al gimnasio, pero hija, el más cercano a mi casa está justo al lado de mi hospital, y se me quitan las ganas… y ni pensar de ir al salir del trabajo, que después de 8 horas corriendo arriba y abajo por la planta y sin sentarme ni 5 minutos no me quedan ganas de nada más que de sofá y chocolate.

    • Paula
      Posted at 21:51h, 14 septiembre Responder

      Pero si te pasas 8 horas moviéndote… ¡eso ya cuenta como deporte! Come chocolate sin culpabilidad alguna, eres una súper atleta 🙂

      No sé si puedes cambiar la fruta, pero puedes probar… Creo que con manzana cocida podría estar espectacular… Mmmm… Voy a tener que intentarlo yo también…

  • Remorada | Purple Prose
    Posted at 17:02h, 13 septiembre Responder

    Ai lof pan de plátano, con la misma intensidad con la que odio a los runnerscomeNutellasinculpabilidad xD

    • Paula
      Posted at 21:58h, 14 septiembre Responder

      Ay, los runners… Dan para un libro entero. En el último triatlón al que acompañé a mi pomelo tenían… ¡un puesto de crepes! ¡Se los zampaban ahí, delante de todos, como unos exhibicionistas!

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