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La percepción

La percepción

4,200. Esa fue la mágica cifra que reflejó la báscula. La dietista me felicitó profusamente y me dijo que estoy haciendo las cosas muy bien. Que me he deshinchado un montón. Y todo eso. Claro que no hacía falta que me lo dijese, porque hace días que lo noto en los pantalones y cosas así. Y estoy muy contenta.

Ahora peso lo que pesaba hace unos meses, quizás incluso hace un año. Es decir, no he llegado, ni mucho menos, al peso al que me gustaría llegar. Pero hace días que noto una cosa curiosa. Como estoy animada, como estoy contenta por lo que he conseguido y porque los pantalones me quedan mejor, me empiezo a vestir como nunca me había vestido. Permito que la camiseta no me tape el culo. Me pongo algo más ceñido sin grandes problemas. Y me miro al espejo y me gusto.

¿Qué ha cambiado? Básicamente nada. Sigo teniendo el ligero sobrepeso que tenía hace un año y solo me he quitado de encima los cuatro kilos que me había engordado últimamente. Así que podría decirse que estoy en el punto de partida en el que he estado media vida, con seis o siete kilos de más. Pero ahora estoy contenta conmigo misma, satisfecha, orgullosa. Y me trato bien.

Hace unas semanas leí este artículo en Baked Bree, un blog de cocina que sigo, y me removió las entrañas, me llegó. En él Bree explica el programa dietético que ha seguido y como los profesionales de ese programa le han enseñado a “hablarse bien”. Dice que es increíble como se hablaba a sí misma hace unos meses, las cosas horribles que se llegaba a decir y cuenta cómo se creía a ella misma. Añade que si alguien le hablara así a su hija o una amiga, se enfadaría muchísimo, pero admite que ese era el tono que usaba consigo misma.

Y es cierto. Leer esas palabras me resultó bastante revelador, porque es la verad, es así. Y tiene algo que ver con aquello del sacrificio que comentábamos hace unas semanas. La exigencia que tenemos con nosotros mismos es tan alta, tan inhumana, que es imposible cumplirla.

Si cualquiera de mis amigas tuviera mi cuerpo y me dijera que está gorda, seguramente le quitaría hierro a la cosa. Le diría que tampoco está tan mal, que no se preocupe. Que a mí me gusta. Que los patrones de belleza son erróneos y que si ella se siente bien como está y no tiene problemas de salud, que no se preocupe por nada más. Que todos somos diferentes y tenemos el cuerpo que nos ha tocado. Y no se lo diría por decir, se lo diría porque lo creo de verdad, se lo diría porque seguramente no me parecería nada grave y porque mis amigas son todas estupendas y tienen muchas cosas más en la vida que un culo.

¿Qué llevo diciéndome a mí misma desde la adolescencia? Todo lo contrario. Me he dicho cosas tan horrorosas que si me las hubiera dicho otra persona habría acabado mi relación con ella en dos nanosegundos. Cosas que si alguien le dijera a un amigo mío, a un familiar o incluso a un perfecto desconocido en la calle, me harían saltar y defender al agredido con uñas y dientes. Cosas que nadie debería decirle a nadie. Cosas que estoy segura de que todos podéis imaginar, proque son las típicas que nos decimos todos.

¿Y es solo con el físico? No, qué va. Me he dicho cosas así sobre mi inteligencia, mi trabajo, mi esfuerzo, mis aptitudes físicas, mis conocimientos… sobre todo. Pocas veces me he animado, me he permitido un desliz, me he dado una palmadita en la espalda. Pero casi siempre me censuro las cosas mal hechas y me recuerdo a mí misma mis errores durante semanas y semanas.

Me hago cosas feas, como no cocinar o no ponerme la mesa si la única que voy a comer soy yo. O pensar que el trabajo es lo primero y en épocas de mucho estrés no permitirme dormir ocho horas ni tomarme una hora de descanso para irme a dar una vuelta. Cada vez menos, es verdad, pero lo hago o lo hacía con relativa frecuencia.

Cuando hablamos del sacrificio comentamos que dejamos de lado todo lo que es nuestro para entregarnos en cuerpo y alma a la colectividad. Y que la sociedad espera que lo hagamos. Y creo que esto tiene mucha relación. Parece que cuidarnos, pensar en nosotros, sacar un rato para hacer lo que nos gusta o sencillamente para desconectar y estar solos, es un síntoma de egoísmo. Pero, sinceramente, ¿quién tiene que cuidar de nosotros? ¿Quién tiene que ocuparse de que estemos bien física y mentalmente? ¿Otra persona?

Desde que estoy a dieta me mimo, me cocino, me animo, me doy palmaditas en la espalda, me permito un capricho de vez en cuando. Y sin poner mucho empeño he notado que me quiero más, que sé ver mi parte buena, que soy más disciplinada (¿habéis visto cuántos días seguidos llevo publicando?), que tengo ganas de hacer más cosas y confío más en mis posibilidades. Tengo la cabeza llena de proyectos y, por primera vez en mucho tiempo, la sensación de que puedo con todo, de que poco a poco todo irá saliendo. Eso no significa que todo sea color de rosa ni que viva en una nube, sigo teniendo mis momentos de estrés y desánimo. Pero me hablo bien. Me perdono, me doy otra oportunidad. Pienso en las cosas que no me gustan de mí, pero no me castigo, me doy un voto de confianza y pienso que puedo cambiarlas… o que tendré que aprender a vivir con ellas.

He dejado de insultarme. He dejado de lanzarme condenas absolutas. He dejado de hablarme mal. No sé si es un camino sin retorno, pero sí sé que me siento bien y que he dejado de preocuparme más por lo que me voy a poner que por la actividad que voy a hacer. He empezado a tratarme como a una persona y a entender que soy como soy y punto. Que mi cuerpo es una caña porque ha creado a tres pompones estupendos, me lleva de aquí a allá, me permite montarme en el Shambhala, es ultra flexible y hace lo que yo le digo. Que mi mente tiene un montón de cosas geniales que compensan otras que a lo mejor no están tan bien. Que puedo ser feliz y sentirme guapa independientemente de mi talla.

Vamos, lo que os quiero decir es que al final todo depende de cómo nos miramos en el espejo. Y que vale la pena mirarnos como miraríamos a cualquier otra persona. Porque al final, sin que medie prácticamente pérdida de peso alguna, yo me veo mucho más guapa hoy que hace seis meses. Y lo único que ha cambiado han sido mis ojos.

(¿Qué? ¿Se me ha ido la olla? ¿Se nota que me he pasado un par de semanas traduciendo un libro de autoayuda?)

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48 Comments
  • Maite
    Posted at 06:58h, 23 octubre Responder

    plas plas plas
    bravo Paula por ese cambio ( también por el de la báscula)
    que buen post, lo tendré que releer de vez en cuando
    un beso

    • Paula
      Posted at 08:44h, 23 octubre Responder

      Gracias, guapa. Un beso gordo!

  • elcalaixdelarosseta
    Posted at 08:17h, 23 octubre Responder

    ostras nena, como me alegro, creo que voy a tener que copiarte en la dieta, porque si eso hace que levante el ánimo que hace unos días que lo tengo por los suelos….. merecera la pena.

    • Paula
      Posted at 08:47h, 23 octubre Responder

      No es cuestión de la dieta, Mari, es cuestión de mirar lo que tienes de bueno (y tú eres de esas amigas estupendas que tienen mil cosas, especialmente tu generosidad) y potenciarlo. ¿Sabes eso típico que hacemos? ¿Eso de decir "no, qué va, no es para tanto" cuando nos hacen un cumplido? Dejemos de hacerlo ya. Hay que reconocer que tenemos cosas buenas. Y también reconocer que tenemos cosas malas, claro. Pero hay que aceptar lo bueno, que eso nos cuesta mucho más que mortificarnos por lo malo.

      Eres una persona guay, una persona divertida. Una buena persona, que es generosa y que piensa en los demás. Molas. No te hacen falta dos kilos menos para darle valor a eso ;^)

    • Anónimo
      Posted at 10:11h, 23 octubre Responder

      Paula, me ha encantado tu post, por desgracia no te conozco mucho, pero en las últimas semanas he visto algúna reacción tuya que has tenido (tú ya sabes de que te hablo) y me ha hecho pensar que me gustaria conocerte un poco más… Que quizás (digo quizás porque no lo sé), eres una tia que das la cara y que seguramente no le importa reconocer si te equivocas… Estas son las personas que valen la pena conocer.
      Es verdad que a veces no nos queremos en la medida que nos merecemos y deberiamos aprender ha hacerlo…
      Un beso reina y espero verte pronto…..Yo tambien me apunto a la Dieta…

      Cristina Robles (Marieta Vola Vola)

    • Paula
      Posted at 14:10h, 23 octubre Responder

      Bueno, soy bastante cabezota y a veces bastante inflexible, también te lo digo :^) Pero si me convences de que he metido la pata, no me importa decir que lo siento las veces que haga falta.

      Yo creo que hay que darle a todo el mundo un poco de espacio, de tiempo y de comprensión. Que a veces la gente responde de una determinada manera porque tiene una mochila llena de temas complicados encima. Vamos, que creo que todo el mundo es bueno o tiene algo de bueno y que hay que saber encontrarlo.

      Besotes!

  • Laura
    Posted at 08:45h, 23 octubre Responder

    Primero de todo, Enhorabuena Paula por tu fuerza de voluntad al enfrentarte a la gran D y conseguir esos maravillosos resultados, que aunque tú digas que es poco, está genial! Me alegro de que te hayas empezado a valorar más, y este post es la muestra de ello. Recuerdo que cuando empecé a leer este blog, en algunas entradas decías que no querías salir en las fotos porque no eres nada fotogénica (esto es algo que creo que todos pensamos sobre nosotros mismos, jejeje), pero en este post se nota que has comenzado a confiar más en tí porque sales en todas las fotos! Por mi parte decirte que me pareces una super madre! Todo lo que haces teniendo que lidiar con tus tres pompones, de verdad que te admiro! Y la imaginación que tienes! Cuando sea madre me gustaría hacer con mis hijos las cosas que tú haces con los tuyos!
    Un beso guapa!

    • Paula
      Posted at 08:51h, 23 octubre Responder

      No, no es que sea poco, pero todavía queda camino. Estoy muy contenta porque normalmente la fuerza de voluntad me dura dos semanas… supongo que como luego tengo que venir y dar la cara por aquí, estoy aguantando más y mejor :^)

      Sí, lo de las fotos es deliberado y es un ejercicio que he intentado empezar a hacer últimamente. Al menos un poco. Eso sí, siempre haciendo el payaso, que sigo pensando que soy poco fotogénica…

      Y mil gracias por lo que me dices. Espero que los pompones piensen lo mismo!! (Menos cuando sean adolescentes, que ya sé que entonces creerán que soy una cutre y una pesada…)

      Besos mil!

  • Patrizia
    Posted at 08:51h, 23 octubre Responder

    Pues sí, es verdad, todo es un poco un círculo vicioso: te sientes mejor contigo misma, haces más cosas, te mimas, te sientes mejor, haces más cosas… Y supongo que no te sentirás mejor físicamente"sólo" por haberte quitado esos 4,2 kg, que también, sino psíquicamentepor haber superado el reto, ¿me explico?, te ha costado un gran esfuerzo pero has visto que ha merecido la pena y hay resultados, entonces las cosas parecen más fáciles y se ven de otra manera. O por lo menos así lo siento yo, porque cierto es que tenemos que aprender a vivir con este cuerpo que Dios nos ha dado (y que nosotros nos hemos currado, para bien o para mal), pero la felicidad no consiste ni mucho menos en bajar una talla, eso ayuda pero hay cosas muuucho más importantes. ¡Ay, que me piro al gimnasio ;)!
    P.D.Genial la foto de la mascarilla (y las otras tb!).

    • Paula
      Posted at 08:57h, 23 octubre Responder

      Exacto! Es eso. Un círculo virtuoso ;^) Y es exactamente lo que tú dices, los 4 kilos no son nada, no es eso lo que me hace sentir bien. Me siento bien porque estoy tomando parte activa en el cuidado de mi cuerpo, porque me estoy mimando, porque me cocino platos riquísimos que puedo comer sin problemas. No he cambiado de talla, sigo usando la misma ropa, pero como siento que me cuido, siento que estoy mejor. Ni más ni menos. Hago dieta, pero soy consciente de que mi cuerpo tiene una limitaciones y de que nunca voy a ser modelo. Y empiezo a pensar que me da igual (sí, a los 37 años por fin me empieza a dar igual).

      Y sí, la felicidad no es un número en la báscula ni en la etiqueta de la ropa; la verdad es que para disfrutar de tu felicidad cotidiana, "solo" tienes que sentirte bien contigo misma.

      Cuando vengas a verme, te invito a una mascarilla.

  • Koki
    Posted at 09:54h, 23 octubre Responder

    Me acabas de poner una sonrisa en la cara 🙂 Como dice un comentario de arriba, voy a tener que releer este post de vez en cuando. Da gusto que una persona a la que aprecias (aunque no nos conozcamos en persona) se quiera a sí misma! Es lo mejor que podemos hacer por nosotras, querernos, respetarnos y mimarnos. Un beso!

    • Paula
      Posted at 14:49h, 23 octubre Responder

      Exacto, tenemos que cuidarnos más. Y disfrutarlo. Que si nosotros mismos no nos damos el valor que tenemos, los demás tampoco lo van a hacer. Un beso muy gordo!

  • Anónimo
    Posted at 10:57h, 23 octubre Responder

    Te leo y me veo reflejada a mi misma hace unos dos años. Cambié mi modo de vida por completo. Ejercicio y comida sana sin ningún tipo de restricción, que dieron unos resultados magníficos en mi estado de ánimo y en mi cuerpo con sus 15 kilazos menos. Por desgracia, a los meses mi vida dio un vuelco y ser autodestructiva es lo que tiene, que acabas como estoy ahora.

    ¿Y sabes qué? Que al leerte me he dado cuenta que quiero volver a sentirme bien.

    Así que, primero: Enhorabuena por esos 4 kilazos que se han ido a la conchinchina! y segundo: Gracias!!! 🙂

    • Paula
      Posted at 14:56h, 23 octubre Responder

      Pues mira, siempre que te leo, o que veo tus fotos en Instagram o que interactuamos de alguna manera, me hago una imagen mental de ti. Y la verdad es que no sé (y me da igual) cómo eres físicamente, porque yo te veo guapísima, divertida y muy simpática. Vamos, que si no me cuentas que tienes esos problemillas, yo ni me entero.

      Vamos, que si ya eres así cuando estás un poco chof, no quiero ni pensar en cómo serás cuando te sientas bien del todo.

      ¿Vamos a por los próximos 4 kilos juntas? Besote!

  • Anónimo
    Posted at 11:01h, 23 octubre Responder

    Quina meravella, Paula, i quantes veritats que dius.
    Fa 7 anys que una persona que m'estimo moltíssim té depressió i no se'n surt. L'hi passaré, estic segura que li anirà molt bé.
    Un petó!

    • Paula
      Posted at 14:57h, 23 octubre Responder

      Espero que sí, bonica! Molts ànims. I a veure si coincidim en algun altre moment, no? Que som gairebé veïnes! Petonàs!

  • Isla Sandía
    Posted at 11:50h, 23 octubre Responder

    Guapa!

  • Anónimo
    Posted at 12:18h, 23 octubre Responder

    ¡Enhorabuena! Por los kilos, pero sobre todo por el cambio de actitud. Yo no sé si será cosa de la sociedad o del cromosoma x, pero el caso es que las mujeres en general tendemos a ser crueles con nosotras mismas. Esa sensación de no ser lo suficiente guapa/sexy/inteligente/creativa/divertida (¡todo a la vez!) hace que en ocasiones nos valoremos más bien poco.
    Yo empecé un cambio así en su día, al principio fue cosa también de querer deshacerme de los kilos de más, y me di cuenta de lo poco que me conocía. Me dí cuenta de que cuando tenía un día malo me atiborraba a gominolas o chocolate o patatas fritas porque no creía que fuese capaz de superarlo sin esa ayuda. Pero resulta que sí que puedo, y que al conocerme y respetarme más, soy mucho más feliz y quien está a mi lado también lo es.

    Sigo tu gran D, y mi evernote se va llenando poco a poco de recetas ricas y ligeras…¡gracias!

    Saludos!

    • Paula
      Posted at 21:00h, 23 octubre Responder

      Sí, es verdad, somos unas bitches en toda regla. Y al final da igual como seas, porque si te quieres comparar con los demás siempre habrá alguien que creas que es más que tú en cualquier aspecto. Y después tenemos esa tendencia enfermiza a quitarle valor a todo lo que hacemos, como si lo pudiera hacer cualquiera y no tuviera ningún mérito.

      A mí me pasa lo mismo. Ahora voy a un restaurante y sé que no tengo que pedir una Coca-Cola por inercia, sin disfrutarla, que puedo beberme un agua fresquita y pasar de las patatas fritas y disfrutar igual de la comida. La verdad es que me sorprende el poo esfuerzo que me supone rechazar ciertas cosas. Mi dietista me decía que así iba a aprender a comer y me estoy dando cuenta que sí, que de eso se trata.

      Por cierto, no había visitado nunca tu blog y me ha encantado. Un beso!

  • Gemma
    Posted at 12:35h, 23 octubre Responder

    Jaja!!Auto ayuda!! Me ha encantado, tendré que leerlo y releerlo para tratarme mejor o aprender a vivir con mi multitud de inseguridades.
    Felicidades por tus cuatro kilitos y todo lo que ello te ha aportado, también por los post de todos estos días, sigue escribiendo a diario, leerte es adictivo

    • Paula
      Posted at 22:45h, 23 octubre Responder

      Gracias, guapa… Y yo creo que todos tenemos montones de inseguridades, pero habría que contrarrestarlas con alguna seguridad de vez en cuando… Besos!

  • Anónimo
    Posted at 12:53h, 23 octubre Responder

    Excelente! y lleno de sentido. Muchas veces nos vemos o nos hemos visto con los ojos de otros, de una sociedad y de unas creencias de como debe ser la belleza y como bien lo decís tú, todo depende de lo que nosotros pensemos acerca de nosotras mismas, si estoy bien conmigo, si me enfoco en mis aciertos, en mis características únicas, en lo que hago bien, en lo que me hace sentir bien, me devolverán esa conecto con mi belleza interna, que seguramente se traduzca en belleza externa y mi mirada captarà esa belleza a través del espejo de los demás, que cando me vean me devolverán esa imagen bella y real de mi. Y también yo cuando me mire al espejo, me verè también mas guapa porque me dirè Te Amo sin condiciones, tal cual soy hoy. Un abrazo. Cecilia.

    • Paula
      Posted at 23:15h, 23 octubre Responder

      Sí, eso que nos dicen siempre de que hay que concentrarse en lo que uno hace bien, ¿no? Y tolerar lo que hacemos mal. Se lo toleramos a todo el mundo menos a nosotros mismo. Es muy curioso. Un beso!

  • Bichejo67
    Posted at 14:37h, 23 octubre Responder

    Un post realmente fabuloso, Paula, me ha encantado. ¡Enhorabuena y un montonazo de besos! 😀 A todo esto… ¿cómo se llama el libro de autoayuda que has traducido? ¡Lo quiero!!! 😀

    • Paula
      Posted at 23:18h, 23 octubre Responder

      Uf, no sé si lo quieres. Eso sí, la traducción es estupenda :^D

      Un beso gordo, preciosa, a ver si nos vemos pronto!!

    • Bichejo67
      Posted at 10:10h, 28 octubre Responder

      La traducción es sin duda lo mejor del libro, de eso no me cabe la menor duda jejejee 😀
      Muaaaaaaaaaaaacsss!

  • tess soap
    Posted at 15:49h, 23 octubre Responder

    Enhorabuena amiga,por todo,no voy a repetir lo qya te han dicho todas . Yo acabo de salir dla consulta de la endocrina y me ha felucitado,3 kilos en tres,semanas!
    Beeeesos!

    • Patrizia
      Posted at 17:21h, 23 octubre Responder

      Pues enhorabuena a tí también, guapa! Y ánimo con el maratón T…

    • Paula
      Posted at 23:19h, 23 octubre Responder

      Besos a las dos, que me encanta cuando os escribís en los comentarios. Lola, tú y yo podemos. Sigue así! Aunque tú también eres de esas amigas estupendas cuya talla me da totalmente igual porque estás llena de cosas buenas.

  • Anónimo
    Posted at 19:56h, 23 octubre Responder

    Que buen tema paulita! Todos tus temas son maravillosos! y siempre comento tu blog y digo que me encantaría ser niña y tener una mamá como vos! Este tema me toco de cerca y te aporto mi granito, que a mi me sirvió. Hay que lograr sacarse el juez de encima, ese que nos califica permanentemente y cambiarlo por un simple observador, alguien que este atento a nuestros actos.Suena un poco ezquizo pero no es la idea! Ese observador que viene siendo una misma, está claro, te ayuda a darte cuenta de, por ej, los "automáticos", los actos que realizamos sin pensar – en el caso de una dieta, las galletitas o golosinas que ingerimos sin tener hambre, sin disfrutarlas etc. -. Y ya que estamos con las dietas, algo que a mi me ayudo mucho, fue cambiar el plato grande por el de postre. El resultado no es inmediato, pero te aseguro que vas a comer muuucho menos! Esto a mi me ayudó mucho y a mi edad es muy importante la salud y está buenísimo sentirse sano! Te mando un abrazo gigante y te sigo leyendo.
    Por las dudas soy María Ferrería!

    • Paula
      Posted at 23:23h, 23 octubre Responder

      ¡Hola, María! Sí, sí, pero cuesta… Parece que todo el mundo tiene clarísimo cómo deben ser las cosas y la verdad es que desde todas partes te presionan. Hay que entender que da igual, que la única persona a la que tenemos que gustarle mucho es a nosotros mismos, porque nos tenemos que aguantar toda la vida, pero lleva su tiempo.

      Yo hace tiempo que cambié el plato por el de postre y justo ahora empiezo a darme cuenta de que puedo vivir sin comerme una tableta de chocolate entera. Y sin una Coca-Cola cada dos días. Es cambiar de forma de pensar, porque a dieta llevo media vida y siempre con los mismos kilos de más. Es la primera vez que pienso que a lo mejor me los quito de encima para siempre…

      Un beso enooooorme!

  • Pep Llopis
    Posted at 07:55h, 24 octubre Responder

    Con 4.200 o sin ellos, sólo que te quieras la mitad de lo que yo te quiero, serás imparable!! (no ha quedao mu moñas, no?) jajaja Ai lof yu.

    • Paula
      Posted at 08:49h, 24 octubre Responder

      Aix… ¿te he dicho alguna vez que eres el mejor del mundo? Ai lof yu chu.

  • misperendengues
    Posted at 20:38h, 24 octubre Responder

    Retiro lo dicho en FB, no es una frikada. Te entiendo totalmente. Ahora que estoy un tanto agobiada de curro y proyectos no encuentro esa hora para desconectar e irme a caminar, correr, montar en bici o nada, yo que toda la vida hice deporte. Y lo noto no sabes cómo…! Beoss

    PD: Enhorabuena por esos 4.200 😉

    • Paula
      Posted at 09:41h, 25 octubre Responder

      Pues hay que hacer tiempo como sea… Yo con el tiempo he aprendido que todo lo que es urgente en realidad no lo es tanto y que hay que saber parar. Aunque me cuesta aplicarlo :^) Llevo dos semanas yéndome a dormir a las dos de la mañana…

  • Sònia de Entre Harinas
    Posted at 20:59h, 24 octubre Responder

    cuanta razón, yo no me permito ni una. Me insulto constantemente a mi misma. Dichoso perfeccionismo. A veces me digo, oye que con 40 y 2 críos no te puedes quejar pero solo es un mensaje que me digo para luego volverme a encontrar horrible e imperfecta en todo. Soy la que peor visto, la loca con pelo de playmobil y cara de pito, culona como un ánfora de vino, nunca trabajo bastante, mi blog nunca lo encuentro perfecto, soy la peor madre del mundo, ¿sigo? Ni tan siquiera se aceptar halagos, enseguida les quito importancia. Tendré este post muy en cuenta. Deberíamos querernos un poquito más a nosotros mismos. A ver si me aplico el cuento. Un besazo

    • Paula
      Posted at 09:43h, 25 octubre Responder

      Pues lo mismo que me digo yo… que si no les dedico suficiente tiempo a los niños, que tengo una voz horrible, un pelo espantoso, que soy una pesada que seguro que le cae mal a todo el mundo, que si soy una creída, que si mi trabajo no está a la altura… Y cuando alguien me dice que he hecho algo bien, siempre pienso que hay gente que lo hace mucho mejor. Eso hay que erradicarlo pero ya. Que como decía Laporta, ¡no estamos tan mal!

    • Sònia de Entre Harinas
      Posted at 12:44h, 25 octubre Responder

      Eso a erradicarlo! Justo hoy encontré este texto de Chaplin: Quan em vaig estimar de debò , vaig comprendre que en qualsevol circumstància , jo estava al lloc correcte i en el moment precís. I llavors , vaig poder relaxar-me. Avui sé que això té nom … Autoestima . Quan em vaig estimar de debò , vaig poder percebre que la meva angoixa i el meu patiment emocional , son senyals de que vaig en contra de les meves propies veritats, avui sé que això es … Autenticitat . Quan em vaig estimar de debò , vaig deixar de desitjar que la meva vida fos diferent , i vaig començar a veure que tot el que esdevé contribueix al meu creixement . avui sé que això diu … Maduresa . Quan em vaig estimar de debò , vaig començar a comprendre per què és ofensiu tractar de forçar una situació o a una persona, sol per assolir allò que desit-jo , tot sabent que no és el moment o que la persona ( Tal vegada jo mateix ) no està preparada . avui sé que el nom d' això és … Respecte. Quan em vaig estimar de debò , vaig començar a lliurar-me de tot el que no fos saludable, persones i situacions , de tot i qualsevol cosa que m'empenyés cap avall. Al principi , la meva raó va anomenar a aquesta actitud egoisme. Avui sé que es diu … Amor cap un mateix. Quan em vaig estimar de debò , vaig deixar de preocupar-me per no tenir temps lliure i vaig desistir de tenir grans plans, vaig abandonar els mega -projectes de futur . avui faig el que trobo correcte , el que m'agrada , quan vull i al meu propi ritme . avui sé, que això es … Simplicitat . Quan em vaig estimar de debò , vaig desistir de voler tenir sempre la raò, i amb això vaig errar molts menys cops. Així vaig descobrir … la Humilitat . Quan em vaig estimar de debò , vaig desistir de quedar revivint el passat i de preocupar-me per el futur . Ara , em mantinc en el present , que és on la vida Esdevé . Avui visc un dia a la vegada, ¡ un dia cada dia ¡ . I això es diu … Plenitud . Quan em vaig estimar de debò , vaig comprendre que la meva ment em pot turmentar i decebre . Però quan jo la poso al servei del meu Cor , és una valuosa aliada . I això és … Saber Viure ! No hem de tenir por de qüestionar-nos … Fins els planetes xoquen, i del caos neixen els estels.

      Charles Chaplin

    • Paula
      Posted at 14:05h, 26 octubre Responder

      És preciós, Sònia, gràcies per compartir-ho!

  • Paula Visnevetsky
    Posted at 07:15h, 25 octubre Responder

    que buen post!!!

    paso, le o no digo nada pero esta vez tengo que felicitarte por el logro y por el esfuerzo …

    Otra Paula, en proceso de quitar azucares y harinas, desde una Bruselas con lluvia

    • Paula
      Posted at 09:45h, 25 octubre Responder

      Mucha suerte en tu ayuno de hidratos ;^) Y muchas gracias por las palabras y por pasarte por aquí.

      Y tápate bien, no te mojes!! Un beso!

  • Esther Pàrraga Ramírez
    Posted at 12:35h, 08 noviembre Responder

    Paula, m'ha agradat molt! molt valenta per mostrar-te tant oberta i sincera! I quanta raó que tens amb el que dius! M'hi he sentit però que molt identificada! Felicitats pels quilos perduts i pel canvi de mirada! Un petó!

    • Paula
      Posted at 00:22h, 16 noviembre Responder

      Gràcies, bonica!! Un petó ben gros. Ens veiem… d'aquí a unes hores!

  • Rosina Vazquez
    Posted at 17:23h, 14 noviembre Responder

    Pues eso es lo que yo digo……. No entiendo cómo podés pensar eso de tí si sos maravillosa como hija, como madre y como amiga. Te quiero

    • Paula
      Posted at 00:22h, 16 noviembre Responder

      Jajajaja! Amor de madre, nunca mejor dicho ;^)

  • mamemimo.com
    Posted at 09:49h, 21 noviembre Responder

    ya te dije una vez que eres una mujer muy sabia 😉
    Me ha encantado leerte, normalemnte me río mucho con tus publicaciones pero que sepas que cuando te pones seria creo que me gustas todavía más.
    :*

    • Paula
      Posted at 14:44h, 21 noviembre Responder

      Ay, mira que eres maja… Necesito una desvirtualización ya! Besos gordos!

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