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Castellar-Barcelona. En bici.

Castellar-Barcelona. En bici.

Y no me ha obligado nadie. Bueno, si es que no se considera obligaci贸n que el pomelo te pille una noche cuando ya est谩s pr谩cticamente en fase REM y te diga: “el s谩bado por la ma帽ana vamos con mi padre a Barcelona en bici” y a帽ada r谩pidamente, antes de que puedas procesar la informaci贸n: “y ya le dejamos los pompones a mi madre el viernes por la noche y as铆 aprovechamos y vamos al cine”. En fin, inconsciente de m铆, no me negu茅.

Hace tiempo que pensamos en hacer algo as铆 con los pompones, as铆 que era una buena oportunidad para valorar la dificultad de la ruta. Como excusa creo que vale.

Lo primero que hay que hacer para iniciar una excursi贸n de esta magnitud es vestirse. Y mis suegros, que no dejan nada al azar, me proporcionaron un culote. Ehem. Para culote el m铆o con una prenda de esas caracter铆sticas. Pero qu茅 le vamos a hacer. Es pon茅rtelo y recordar tu primera regla. Les dije al pomelo y a su padre que as铆 se sent铆an las adolescentes en los ochenta al probarse su primera compresa. O incluso los beb茅s con pa帽ales.

Una vez tienes puesto el culote, el forro polar, el cortavientos, el buf y los guantes, ya te puedes subir a la bici e intentar entender para qu茅 sirven todas las palanquitas. A m铆 adem谩s intentaban explic谩rmelo habl谩ndome de la mano izquierda y la mano derecha, cuando jam谩s en mi vida he sabido cu谩l es cu谩l.

De todos modos, la bici de mi suegra es la mejor del mundo. Va como una seda y no pesa nada, y adem谩s tiene un asiento anat贸mico. Nada que ver con el trozo de metal que tengo guardado en el trastero, que me regal贸 mi padre hace nada menos que veinte a帽os (yo entonces era una cr铆a, 驴eh?) y que pesa como media tonelada.

El principio del recorrido es el m谩s irregular. Est谩 llenito, llenito de bajadas. Y ah铆, queridos amigos pomponiles, qued贸 patente una vez m谩s una de las grandes verdades universales: la velocidad, la adrenalina y el riesgo no se inventaron para m铆. Salvo aquella vez que puse el coche a 210 volviendo de Donosti y me sent铆 Kimi Raikkonen (amigos polic铆as, el delito ha prescrito, lo juro) nunca jam谩s he disfrutado con las velocidades extremas.

As铆 que hice todas las bajadas con los pu帽os apretados sobre los frenos y con cara de concentrada. El pomelo, muy amable y con m谩s paciencia de la que tiene con los tres pompones juntos, me iba explicando suavemente que no pasaba nada, que la bici no se desequilibra por mucho que uno coja velocidad. Yo, en trance, iba repitiendo mi mantra favorito: “Es que tengo miedo, es que tengo miedo, es que…” y 茅l gan谩ndose el cielo, me volv铆a a explicar que era casi m谩s peligroso clavar los frenos como si se acabara el mundo.

Por fin llegamos al r铆o (el Ripoll, para los no muy versados en geograf铆a catalana) y ah铆 el pomelo pudo descansar y alejarse de m铆 y no preocuparse m谩s por los frenos de mi bici.

El Ripoll en fin de semana parece las Ramblas. Gente corriendo, gente en bici, gente caminando, gente paseando al perro… Por suerte no encontr茅 a nadie conocido, porque con mi modelito habr铆a sido tema de cotilleo durante varias semanas. Aunque lo cierto es que no s茅 si alguien me hubiese reconocido debajo del casco, las gafas de sol y el buf.

En un par de puntos del recorrido hay que salir a la carretera. A partir de hoy siento un nuevo respeto por los ciclistas. De verdad. Ponerte a pedalear junto a los coches no tiene nada de divertido y da mucho miedo.

Y nada, antes de que te puedas dar cuenta, ya est谩s en el parque del Bes貌s. Ah铆 ya s铆 que mi suegro sali贸 disparado y supusimos que ya le encontrar铆amos en la playa. El pomelo hizo amago de seguirlo, pero poco despu茅s lo encontr茅 esper谩ndome, aburrido de pedalear solo y totalmente incapaz de alcanzar a su padre. No es un suegro, es un portento de forma f铆sica.

Y hala, de repente, ah铆 estaba el mar. Paramos a desayunar, nos sentamos en un banco frente a la playa… y cuando quise levantarme not茅 que, curiosamente, las piernas no me respond铆an. Disimul茅 lo mejor que pude porque est谩 feo ser la pringada del grupo, y coment茅 lo f谩cil que hab铆a sido el recorrido. Falsa y m谩s que falsa.

Despu茅s de desayunar, mi suegro nos dijo adi贸s y volvi贸 por el mismo camino. Que s铆, que s铆, un portento. El pomelo y yo cruzamos el Bes貌s y nos metimos de lleno en el litoral de Barcelona. Viva. Bien.

Si el Ripoll son las Ramblas, las playas barcelonesas son El Corte Ingl茅s el primer d铆a de rebajas. De repente el ciclismo se convierte en un deporte de riesgo mientras intentas esquivarlo todo. Pero todo. En un paso especialmente estrecho con gente por todas partes, me llev茅 por delante el codo de una se帽ora con el manillar de la bici. Aunque me disculp茅, se帽ora, si est谩 usted leyendo esto, vuelvo a disculparme una y mil veces.

Y ah铆 fue cuando mi respeto por el ciclista aument贸 exponencialmente. Porque, a ver, en Barcelona hay carril bici. Y carril bici significa carril por el que pasan las bicis. No es carril turista japon茅s, ni carril cochecito de beb茅s, ni carril agradable paseo en grupo, ni carril para los que van mirando los tejados y est谩n en babia.

Pero lo peor no es eso, lo peor es que el carril bici empieza y termina donde le da la gana. T煤 est谩s llegando al Puerto Ol铆mpico, tranquilamente por tu carril bici, y de repente delante tienes la terraza vallada de un restaurante y el carril bici ha desaparecido. Sin m谩s. Un “ole t煤” bien grande al ayuntamiento.

Pues eso, turistas y m谩s turistas. Las tumbonas de piedra de la playa llenitas hasta los topes. Gente paseando, el f贸rum lleno de patinadores, veleros, gente jugando a v贸leibol, cometas… y ese olor a mar que a m铆 me parece adictivo. Ganas de que llegue el verano por todas partes.

Al llegar a la Barceloneta el caos se triplic贸 y yo empec茅 a notar que quiz谩s estaba un poquito cansada. Lo not茅 particularmente cuando pas贸 un chico corriendo y no solo me adelant贸, sino que al cabo de medio minuto me hab铆a sacado dos kil贸metros.

Empezamos a avanzar en direcci贸n Arco de Triunfo para coger el tren. Cruzamos la plaza del mercado de la Barceloneta que me pareci贸 genial, con un ambiente incre铆ble, y despu茅s reculamos un poco para pasar junto a la Ciutadella, por el zoo.

Cuando ya sub铆amos Llu铆s Companys, paramos a comernos un Doner Kebab. La pareja sentada en la terraza a nuestro lado… bueno, digamos que la mujer no estaba contenta con nada y el hombre ten铆a el cielo ganado. O algo.

Y con el est贸mago bien lleno y las ingles un poco doloridas, nos subimos al tren y para casa. Al pedaleo desde la estaci贸n hasta casa ya llegamos un poco justitos.Una ducha calentita con unos jabones naturales de los que os hablar茅 dentro de poco y a descansar.

Y s铆, s铆, pese a todo, lo recomiendo mucho. Mucho.

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6 Comments
  • ander
    Posted at 10:43h, 12 marzo Responder

    A casa sempre diem que ho hem de fer algun dia. Ara puc dir que no s茅 si ho far茅 mai, ja, ja, ja.

    • Paula
      Posted at 12:13h, 12 marzo Responder

      Juas! B茅, hi ha una mica d'exageraci贸 dram脿tica, tot i que encara em fan mal els genolls!

      Nosaltres estem pensant en fer 煤nicament l'煤ltim tram amb els nens, 茅s a dir, parc del Bes貌s avall des de Montcada, dinar a la platja, i parc del Bes貌s amunt de tornada. Crec que aix貌 s铆 que ho aguantarem tots…

      De tota manera, m'ho vaig passar genial i com a experi猫ncia em va encantar.

  • orange/chocolate
    Posted at 19:54h, 12 marzo Responder

    Buf!!!! m'he cansat nom帽es de llegir-te, a m茅s jo tamb茅 tinc p脿nic a les baixades i od铆o les pujades, em pesa el culote!!!

    • Paula
      Posted at 20:04h, 12 marzo Responder

      Hola! B茅, haig d'admetre que jo encara m'estic recuperant. A l'煤nica pujada que vam tenir, el meu sogre va acabar empenyent-me… amb aix貌 t'ho dic tot!

  • Gisela
    Posted at 12:32h, 13 marzo Responder

    Us veig en forma eeh!! alguns m茅s que d'altres…pero tranquila…que jo em sembla que ara mateix seria pitjor que tu xDDD jajajaa

    • Paula
      Posted at 12:36h, 13 marzo Responder

      Mmmm… En forma, en forma, nom茅s un. I si m'apures un altre. La representaci贸 femenina del grup va ser m茅s aviat pat猫tica, tot i que vaig aguantar com una campiona i no vaig perdre el somriure, com si ho hagu茅s fet tota la vida…

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