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Hablemos de canas

Hablemos de canas

La semana pasada, en el palique que hago on Belén de Tejer en inglés, hablamos de las canas. Alguien nos preguntó por ellas y hablamos del que había sido nuestro proceso para dejárnoslas. De lo que habíamos hecho y de cómo lo habíamos hecho. De lo contentas que estábamos.

Pero al margen de toda esa experiencia personal, hablemos de canas. Hablemos de lo que representan y de lo que significan. Hablemos de la esclavitud a la que se somete, una vez más, a las mujeres y hablemos de por qué pasa. ¿Te parece?

El altar de la belleza

Resulta que las mujeres solo tenemos una diosa. Una diosa que es a su vez dos más. Nuestra diosa es la belleza. Una belleza que se divide en dos diosas más: la juventud y la delgadez.

Las mujeres valemos en función de si somos guapas, jóvenes y delgadas. Una modelo de 20 años es, así, el ejemplo más perfecto de mujer. Todas las demás estamos fuera de la norma, no existimos, o tenemos que pasarnos la vida sacrificándonos en el altar de la belleza, machacándonos el cuerpo y luchando contra todo lo que es normal en nuestra existencia.

El problema de este razonamiento es que las modelos son menos del 0,000001 de la población femenina mundial. Y que solo pueden mantener ese ideal durante los años que se consideran jóvenes. Cuando se acercan a la treintena y salen canas, arrugas o algún kilo extra ya han dejado de ser mujeres perfectas y se unen a la legión de nosotras que estamos luchando contra todo por intentar llegar a un ideal al que no podremos llegar nunca, porque no tenemos la edad, los kilos ni la hermosura necesarios.

La lucha constante

Yo no he llegado a las canas por casualidad. Como todas, he estado machacándome viva durante años. Cuando ahora veo las fotos de esa veinteañera estupenda que fui, siento una pena profunda por el tiempo que perdí haciendo dietas o ejercicios que no me gustaban porque me veía obesa. Y estaba genial.

Y no, no estaba genial porque estuviera delgada, yo nunca he sido delgada. Estaba genial porque era feliz, tenía un cuerpo que funcionaba, me había independizado y estaba viviendo una buena vida, con amigos a los que quería con locura, con la pareja que ahora es mi marido, con un trabajo que me gustaba. Pero no era suficiente para las expectativas que tenía puestas en mí misma gracias a lo que la sociedad me había enseñado.

Yo no sé a qué edad hice mi primera dieta, pero sí sé que le robé un poco de crema anticelulítica a una amiga de mi padre cuando tenía 12 años. 12 años. Lo voy a repetir, por si no estáis entendiendo la magnitud de la tragedia: DOCE AÑOS. A los doce años pensé que necesitaba una crema anticelulítica porque mis piernas no se parecían a las de las chicas de las revistas o de la tele.

Y mi hija, ahora, con 14, a veces me dice que a lo mejor tiene las piernas un poco gordas, o que quizá tiene mucha barriga. Una niña de 14 años.

Me da igual lo que el cine y la publicidad piense que es una mujer normal, o deseable. Me da igual porque a mi alrededor tengo montones de mujeres normales y deseables. Cada una en su estilo, cada una a su manera. Con más o menos kilos, con más o menos arrugas, con más o menos canas. No necesito que nadie me venga a decir qué es bonito o qué es deseable. Me ha costado la vida, pero ahora entiendo que puedo hacerlo. Y que, cuando veo a una persona preciosa, no tengo por qué decir “si adelgazara unos kilos”, “si se tiñera”, “si se vistiera de otra manera”… He aprendido que lo bello es bello, no importa cuál sea el ideal inalcanzable de los demás.

Pero volvamos a las canas

Volvamos al tema que nos ocupaba. Las canas.

¿Sabes qué es lo que más me cabrea de todo este tema de las canas? Que cuando empecé a hacerme mechas, hace más de 10 años, ni se me pasó por la cabeza que hubiera una alternativa. No lo pensé. No tomé la decisión consciente de hacerme mechas, que, evidentemente, es tan legítima y tan respetable como la de dejarse las canas. No hubo ninguna decisión porque “lo normal” era tapar las canas que empezaban a aparecerme. “Lo deseable” era que no se notara que las tenía.

Y eso es exactamente lo que más me mosquea. No nos ponemos cremas en la cara para hidratar nuestra piel y estar sanas. Nos las ponemos para retrasar la aparición de arrugas o para contrarrestar las arrugas que ya tenemos. No hacemos dietas para comer mejor y sentirnos más sanas. Las hacemos para estar más delgadas. Y no nos teñimos las canas porque queramos un color determinado o para cuidar nuestro pelo. Nos teñimos por inercia, porque las canas en las mujeres son detestables, porque nos hacen viejas.

La juventud

Dice Wos en su canción Canguro (mi favorita, escuchad toda la letra) que “Eso de la juventud es solo una actitud del alma”. Y, bueno, no es del todo exacto, hay jóvenes y hay viejos y algunos estamos más cerca de una cosa que de la otra. Y no pasa nada. Pero lo que me quiero imaginar que quiere decir con esto es que todas las cosas buenas que se asocian a la juventud (que una es más arriesgada, más idealista, más valiente) no tienen edad.

Y es que no entiendo, más que por ese culto ridículo a la belleza del que hablábamos, que no se valore lo que alguien viejo tiene que ofrecer. Alguien que ha vivido mucho, que tiene experiencia, que ha aprendido un montón de cosas. ¿Seguro que al cumplir 60 la gente tiene que volverse invisible salvo que siga estando guapísima como Jane Fonda? ¿La gente no tiene nada que contarnos? ¿Nada que aportar?

¿No sería estupendo poder juntar las ideas y las posibilidades que tiene alguien muy joven en la cabeza con todo lo que sabe una persona mayor?

Pero, me voy por las ramas, como siempre. La reverencia que sentimos por la juventud es ridícula, porque la juventud es algo pasajero. Todos pasamos por ella, así que no tendríamos que idealizarla tanto. Y todos salimos de ella.

El problema es que lo que idealizamos no es la juventud normal y corriente, sino la que nos muestran como deseable. La de chicos y chicas en teoría jovencísimos (actores casi treintañeros interpretando a adolescentes de instituto, pasaba en Al salir de clase y pasa en Élite) y guapísimos teniendo aventuras increíbles. Y eso no es cierto. Los jóvenes de la vida normal tienen granos, el cuerpo se les desarrolla por fases, no tienen un duro para hacen nada que no sea botellón o cena en una cadena de pizzerías y los cuarentones buenorros no se enamoran de ellos porque son supermaduros para su edad.

Pero la idea global que tenemos de la juventud sigue siendo la de esas series, esas películas y esas publicidades en las que no salen padres dando semanadas que no llegan para consumir lo que nos muestran que consumen. Ni salen las largas tardes de estudio, ni las habitaciones compartidas hasta los veintilargos.

Así que ese ideal de juventud es válido para todo el mundo. Porque es una juventud ficticia en la que tienes el dinero que ganas a los 40 años, pero con 20. Y vives un montón de aventuras y viajas y eres sexy y no te preocupas por la hipoteca ni por la entrega que tienes el lunes porque eres joven y despreocupado.

Y ahí estamos, intentando ser jóvenes toda la vida porque aspiramos al estilo que nos venden influencers, publicidad y cultura en general. Un estilo totalmente irreal, que no vive nadie. Y que pone sobre los jóvenes una presión increíble para tener dinero y cosas de marca, porque es la manera de “triunfar” a su edad.

Las canas no son atractivas

Y en ese oasis de juventud, belleza y delgadez, las canas no tienen lugar. Las de las mujeres, claro. Las de los hombres los hacen interesantes. Hace que parezca que saben más que nosotras, que tienen cosas que contar. Porque necesitamos que nos enseñen cosas, que al fin y al cabo, somos solo mujeres.

Las mujeres tenemos que vivir en la ilusión de que no tenemos canas hasta los ochenta años. O nunca. No nos pasa, fisiológicamente, genéticamente, lo mismo que les pasa a los hombres. No. A nosotras no nos salen nunca jamás.

Yo misma he mirado mal en algún momento de mi vida a las mujeres que tenían canas sin teñir. Lo admito. Soy un producto del mundo en el que vivo y las canas siempre han sido indeseables. Nunca me planteé que las mujeres teníamos derecho a elegir si queríamos teñirnos o si queríamos dejarnos las canas. Porque no parece existir esa elección. Cuando tienes canas, te tiñes y punto.

De hecho, yo coqueteé mucho con la idea de dejarme las canas antes de dejármelas y la respuesta de todo el mundo fue la misma: “te vas a poner diez años encima”. Hice un amago hace seis años y me volví a teñir por pura presión social.

Tomar nuestras propias decisiones

Pero al final lo pensé mucho y me decidí. Odiaba teñirme con todas mis fuerzas. No encontraba un color que me pareciera natural para mi cara, la cabeza me picaba y me dolía, me parecía una pérdida de tiempo, estaba hasta las narices. Y me decidí.

Y suerte que me decidí, me convencí y me lo pensé mucho. Porque, al comunicar mi decisión, todo el mundo, familia, amigos, conocidos y hasta incluso desconocidos tuvieron algo que decir. Cosa que me parece fascinante. Lo que se llega a opinar sobre el aspecto físico de una mujer y lo tolerado que está eso socialmente. Yo solo comunicaba mi decisión porque iba a pasar meses con el pelo de dos colores y quería que lo supieran. Y tuve que oír todo el repertorio:

“Vas a parecer mucho más vieja”.

“Vas a parecer una descuidada”.

“No te va a gustar y te vas a tener que volver a teñir”.

“A tu marido no le va a gustar”.

“¿Qué piensa tu marido de eso?”

Y mil más que no voy a reproducir. ¿Hola? Os estoy comunicando una decisión. No os estoy pidiendo permiso. No os estoy pidiendo vuestra opinión. Y, por supuesto, podéis darme vuestra opinión si pensáis ser respetuosos y discutir constructivamente, faltaría más. Pero no era el caso.

Repito, suerte que me lo había pensado muchísimo y que estaba totalmente decidida. Porque suelo ser bastante boba y hacer mucho caso de lo que me dicen. O solía hacerlo hasta que me volví feminista, pero eso lo hablamos otro día. Suerte que sabía que quería hacerlo. Suerte que mi núcleo familiar cercano, mi marido y mis hijos, son personas de bien que en ningún momento sintieron la necesidad de presionarme en un sentido u otro. Porque qué difícil te lo ponen.

Y mientras me crecía el pelo y me salían las canas, mi color natural fabuloso del que estoy profundamente enamorada, tuve que oír de todo también. Que si tengo demasiadas canas, que si no es normal a mi edad, que si qué horror…

Las canas son normales a cualquier edad

Tengo amigas mayores que yo que tienen apenas dos canas. Tengo amigas mucho más jóvenes que yo que tienen muchísimas canas. Cuando iba al cole, tenía un compañero un curso mayor que tenía muchísimas canas a los 14 años. (Xavi, de Castelldefels, un beso enorme.) Las canas son pelos sin pigmentación. Y punto.

Sí, es verdad que el pelo pierde la capacidad de pigmentarse con los años, pero también es verdad que hay tantas canas y tantas historias de canas como personas hay en el mundo. Los africanos tienen menos. Los europeos tenemos más. Cada cabeza cuenta un recorrido diferente.

Las canas, como las arrugas, no son intrínsecamente malas. No hay que luchar contra ellas como si fueran lo peor. Las canas son normales. Las canas son bonitas. Son un color de pelo, sin más. Y te puede gustar al natural o te lo puedes teñir, pero eso solo lo eliges tú. Porque es una elección, porque tú decides si te las dejas o si las tapas. Porque tú sabes cómo te vas a sentir mejor.

Pero, cuando vayas a tomar la decisión, piénsalo bien. Piensa si te tiñes porque te gusta más el color del que te vas a teñir o porque te han enseñado que las canas están mal. A lo mejor es porque no tienes un modelo canoso y eso me fastidia un montón. No has visto mujeres estupendas a gusto con su pelo natural. Vale la pena preguntarse por qué hay tan pocas mujeres canosas representadas y quejarse un poco de que así sea.

Las personas necesitamos referentes. No nos damos cuenta, pero aspiramos a ser como las personas que vemos y nos gustan. Si no hay representación de mujeres canosas nos resulta más difícil ser nosotras las pioneras. Por eso te pido que te lo pienses bien. Creo que necesitamos menos tinte y más canas. Igual que necesitamos menos dietas y más kilos y menos cremas y más arrugas. Porque las mujeres somos como somos. Y vernos bien y bellas no tendría que tener nada que ver con vernos jóvenes y delgadas.

Con eso quiero acabar. Hace poco alguien me dijo algo que me hizo pensar mucho. En el post anterior de este blog una lectora me dijo que había aprendido a ver la belleza de las personas. Pero no la belleza interior, que es algo que suele decir la gente (“Está muy gorda, pero es bella en el interior”). Me dijo que había aprendido a valorar la belleza a secas, la belleza exterior de la gente de todo tipo. Y estoy intentando aprender yo también. La belleza exterior de alguien que no encaja en los cánones. Que no es delgada, ni joven, ni alta. Que tiene arrugas y canas. Porque hay belleza más allá de las modelos. Hay belleza en los muslos grandes, en las caras redondas, en las patas de gallo, en las cabelleras grises. Hay muchísima belleza entre las mujeres más diversas y hay que saber verla.

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65 Comments
  • Bea
    Posted at 10:06h, 06 agosto Responder

    ¡Pero qué bien escribes!

    Yo me teñí el pelo una vez y cuando vi lo rápido que tendría que retocar dije que una y no más. Mi lucha contra los cánones de belleza lleva por armas la pereza y la tacañería…
    La transición del tinte a dejarse el pelo natural es algo que me fascina, cada vez que veo a alguien que la está haciendo me encanta fijarme en cómo cambia el pelo, cómo crece a distintas velocidades, lo distinta que se ve la persona…

    • Paula
      Posted at 10:20h, 06 agosto Responder

      Sí, para mí la transición ha sido alucinante, divertida e interesante. Ver cómo es el pelo, cómo se comporta, cómo crece…

      Me hace muchísima ilusión que mucha gente me ha comentado que ni se planteó teñirse o que le daba pereza y lo dejó, porque a mi alrededor todo el mundo se tiñe. Solo había una madre en el cole que no lo hacía y la criticábamos un montón. Y mira, ahora me doy cuenta de lo imbécil que fui haciéndolo.

      Besitos, guapa!

    • Sandra
      Posted at 13:54h, 06 agosto Responder

      Yo me dejé desde siempre las canas y aunque no me gustan, las luzco con orgullo porque forman parte de mi. Lo que más me preocupa es que los comentarios despectivos siempre provienen de mujeres. Los hombres, al contrario. ¿Pero qué nos pasa a las mujeres?

      • Paula
        Posted at 08:53h, 07 agosto Responder

        Yo creo que nos pasa a las mujeres porque notamos más la presión. Nos han enseñado cómo deben ser las cosas, nos lo hemos creído y nos cuesta entender que una mujer se salga de las reglas.

        De todos modos, te digo una cosa: si tus canas no te gustan, te las puedes teñir! No se trata de dejárselas porque sí, sino de tener la opción de hacerlo o no. ¡Un beso!

  • María
    Posted at 10:10h, 06 agosto Responder

    Tienes toda toda la razón , muchisimas veces hablo y veo con mujeres q para nada ,son estereotipos de belleza ,o bien xq están gordas o bien xq son mayores o bien …..y trasmiten alegría y sobre todo paz y pienso q gusto estás personas ,q se encuentra tan a felices ,con como son en este momento de su vida ,cuando el tiempo avanza sin piedad .A la gente q voy conociendo ahora y no me conocieron de jovencita , les recuerdo q no siempre fui así mayor y más gorda ,una pena pero así es .un beso

    • Paula
      Posted at 10:21h, 06 agosto Responder

      Es que yo creo que esa es la clave. Qué hermosa me parece la gente que se gusta y que se acepta. Me da bastante igual lo que pese o de qué color tenga el pelo, la gente es preciosa cuando está contenta con quien es y con cómo es. Y se nota. ¡Un beso!

  • Maria Luna
    Posted at 10:11h, 06 agosto Responder

    Qué temazo 😉
    Tengo canas desde los 15. Sí, sí, desde los 15. Adolescente de instituto.
    Antes de los 18 empecé con los baños de color, luego mechas, luego tintes… y a los 26 estaba harta de muchas cosas, entre ellas mi pelo, y me rapé. Al 2. Se me veía la cocorota, no sé si volvería a hacerlo… pero desde entonces no me he vuelto a teñir. Y tengo 41 y muchísimas canas, parte del flequillo blanco del todo.
    Y me da igual 😀

    • Paula
      Posted at 10:23h, 06 agosto Responder

      Es que esa es la clave, ¿no? Cuando ya nos da igual o, mejor incluso, cuando nos parece mejor y más bonito lo que tenemos. Por dos motivos. Primero es el peso mental que te quitas de encima. Y luego porque creo que aceptarte y quererte es el mejor elixir de belleza que existe.

  • Carmen
    Posted at 10:24h, 06 agosto Responder

    Imposible expresar mejor lo que yo pienso y siento!!
    Ya no soy joven, ni guapa, ni delgada, pero lo fui!!!
    Hace 2 años tomé la decisión de dejar de teñirme. Escuché muchos consejos, no pedidos, pero seguí adelante y no puedo estar más contenta. He tardado muchos años en que la opinión de la gente me importe un pito, respecto a las canas y a muchas otras cosas!!! 😉😊

    • Paula
      Posted at 10:32h, 06 agosto Responder

      Puede que ya no seas joven ni delgada, pero seguro que eres guapa. Porque somos más guapas cuando aceptamos cómo somos y decidimos que lo que piensen los demás nos da igual. La belleza no solo está en los ojos del que mira, también está en nosotras mismas, en decidir que nos gustamos y que somos hermosas como somos, perfectas como somos. Vale ya de intentar cambiarnos. ¡Un beso!

  • Miren herrero
    Posted at 10:26h, 06 agosto Responder

    Que bien escribes!!! Eres una gran inspiración. Eres bella . Love u millones.

    • Paula
      Posted at 10:32h, 06 agosto Responder

      Tú sí que eres bella. Por fuera y por dentro. Te quiero yo a ti también lo que no está escrito.

  • Xènia Roca
    Posted at 11:20h, 06 agosto Responder

    Paula, bravo.

    Escrius de lujo, amb el que el missatge arriba molt més clar. Suscribo cada una de tus palabras. Gràcies per compartir les teves reflexions sempre tant adients.

    Estàs re-guapa, ara vull tenir canes per tenir ese melenón molón, ja ja

    Un petó molt i molt fort

    • Paula
      Posted at 11:30h, 06 agosto Responder

      Jajaja! Moltes gràcies, bonica! Tu sí que estàs reguapa i tinc moltes ganes de veure’t i posar-nos al dia!

    • Cecilia del Pilar
      Posted at 11:54h, 06 agosto Responder

      Hola Paula, me viene perfecto tu reflexión, puesto que ya me decidí y estoy viviendo el proceso de dejar mis canas. Estoy convencida y contenta de conocer mi cabello natural. Gracias y cariños para ti.

      • Paula
        Posted at 12:47h, 06 agosto Responder

        Espero que te guste mucho el proceso! A mí me ha encantado y he aprendido mucho de mí. Lo bueno que tiene lo de dejarse las canas es que, si no te gusta, siempre te puedes volver a teñir. ¡Un beso!

  • Carmen Quintanilla
    Posted at 11:26h, 06 agosto Responder

    Tengo canas desde los veonteytantos, mi madre sufrió mucho por que nunca me quise teñir, me gustaban mis canas y, estoy con Bea, soy muyyyyyy perezosa para pasarme 2 horas todos los meses en la pelu. Ahora tengo, con 60 años, casi todo el pelo blanco y todo el mundo me dice lo bonito que lo tengo. Yo creo que si nosotras nos gustamos, gustamos a casi todos.

    • Paula
      Posted at 11:31h, 06 agosto Responder

      Yo tardé más porque la peluquera venía a casa, me ponía el tinte y se marchaba, así que no era tanto rato. Pero realmente es un coñazo. Si el resultado te encanta, me parece genial, pero siempre hay que pensar si te vale la pena. Y tienes TODA la razón. Cuando nos gustamos nosotras es más fácil que les gustemos a los demás.

    • MCoT - Cristina
      Posted at 21:08h, 06 agosto Responder

      ¡Estás guapísima Carmen!

  • Fina
    Posted at 11:32h, 06 agosto Responder

    He llevado canas y cuando me miraba al espejo me veía triste, mis canas son grises y mates, me gustan las canas blancas, el rato que paso en la peluquería tiñendome es un momento especial, quizás sea por la amistad que nos une con los peluqueros y que de joven no me permitían ir. Ahora voy con un castaño muy bonito y si volviera a cortarme el pelo, mi color natural volvería a ser el lila. Mi aspecto físico es de barrigona y sin pecho, me luzco sin complejos y no tengo casi ninguna arruga, pero he de ponerme hidratantes o me cruje la piel cómo pergamino y me duele. En 1 mes cumplo 64.

    • Paula
      Posted at 11:40h, 06 agosto Responder

      Pero esto que me dices me parece maravilloso. Tú has tomado la decisión de teñirte porque te gusta teñirte y te gusta cómo te queda el pelo. Y eso me parece lo mejor que puedes hacer. No lo haces por presión social o porque no teñirte te va a hacer más vieja. Lo haces porque quieres. Y eso me parece totalmente ideal.
      Para mí, lo más importante de todo esto es que las mujeres sepamos que tenemos opciones y que elijamos en función de lo que nosotras queremos. No hay un color de pelo único, cada una hace lo que le sienta bien y la hace feliz. Así tenemos que tomar las decisiones.
      Conocerte tú, conocer tu cuerpo, saber que necesitas hidratante, que tienes barriga, pero no pecho… todas esas cosas son importantes, porque tu cuerpo es así. Yo tengo caderas. Las he odiado toda mi vida. Y ahora estoy haciendo las paces con ellas. Porque mi cuerpo es así, tiene caderas generosas.
      Estoy convencida de que estás estupendísima, porque cuando te leo veo que sabes cómo eres y lo que quieres. Y eso es lo mejor.

  • Mari
    Posted at 11:33h, 06 agosto Responder

    A mi es que me puede la pereza en estos temas…
    “- Tienes muchas canas, no?”
    Pues no sé, no me las he contado…
    “- Tienes mucho/poco pecho, no?”
    Pues dos, como casi todo el mundo, no?
    “- Tienes respuesta para todo!!! No se te puede decir nada!!”
    Pues no me digas nada 🤷🏻‍♀️
    Los mosquitos creen que estoy buenísima 🤣, quién soy yo para llevarles la contraria.

    Muy bueno el post, felicidades!!!

    • Paula
      Posted at 11:41h, 06 agosto Responder

      Jajajaja! Me encanta 🙂 Los mosquitos también creen que yo estoy buenísima, así que yo tampoco les llevaré la contraria. ¡Muchas gracias por este comentario, que me ha alegrado el día!

  • Connie
    Posted at 11:37h, 06 agosto Responder

    Me encantó tu reflexión. Escribes tan bien Paula!! Siempre he sentido esa presión inmensa por la dieta, el pelo… y me pasa lo mismo que a ti.. miro fotos de mi juventud y me arrepiento que en ese momento haya estado preocupada de semejante tontera! Estoy en proceso de aceptación, de ver la vida con más relajo y menos presiones que son absolutamente externas, porque al final mi cuerpo lo habito yo y nadie más! Aún no me salen canas pero no me angustia pensar en ellas a futuro tampoco. Lo de la dieta… ya cuando hago es por comer más sano para estar más saludable… la pesa la tengo escondida; siento que es una presión innecesaria y cruel! Ojalá podamos cada día más no ceder ante esas presiones y llegar a una aceptación de cómo somos, de encontrar que así como estamos somos hermosas y dejar de estresarnos con esos temas, que por lo menos en mi caso, me ocupaban mucho tiempo, tiempo perdido al final porque precisamente al tiempo no podemos ganarle!

    • Paula
      Posted at 11:44h, 06 agosto Responder

      Ay, Connie, exactamente! Tienes toda la razón. Yo hace un mes y medio que decidí dejar de pesarme. Quiero comer bien y hacer ejercicio para sentirme mejor, no para que los números del aparato bajen, no tiene ningún sentido. Y qué lástima no llegar a esa conclusión antes. Lo único bueno es que todo el proceso para llegar a pensar eso te hace más fuerte, mejor persona y más segura de ti misma. Y creo que a todas las mujeres nos va bien tener un poco más de seguridad. Un beso enorme, guapa. ¡Te quiero mucho y te veo perfecta como eres!

  • Andrea
    Posted at 12:04h, 06 agosto Responder

    Hola 😀
    Yo también decidí hace un año no volver a teñirme más. Tengo 44 años y podría firmar todo lo que has escrito, así que gracias por hacerlo así de bonito.

    Un beso

    • Paula
      Posted at 12:48h, 06 agosto Responder

      Gracias a ti! Yo también tengo 44 y es la mejor decisión que he tomado. ¡Un beso!

      • Pau
        Posted at 13:31h, 06 agosto Responder

        Las mujeres estamos permanentemente presionadas por el entorno y sobre todo por los medios de comunicación y publicitarios a cumplir con tantas cosas “deseadas”, desde ser madres, pasando por ser delgadas, guapas, con lindo pelo, rostro y mil etc. Es agotador, me parece maravilloso ir poniendo estos temas sobre la mesa cada vez más, que suenen fuerte para que todas las personas puedan elegir como quieren verse, aprender a amar distintas bellezas, cada una con su particularidad, esa idea de homogeneizar a las mujeres es tan absurda y ridícula, todas rubia, delgadas y ojalá sonriendo! Basta ya!! Somos seres humanos, mujeres, y que cada una elija como quiere verse, lo quiere ponerse, y si elije sonreir o no. Abrazos Paula

        • Paula
          Posted at 08:54h, 07 agosto Responder

          Exactamente. La clave es lo que tú dices, que todas podamos elegir cómo queremos vernos. Y que todo sea normal, que nadie te presione por tomar una decisión u otra. ¡Un beso!

  • Mònica
    Posted at 13:17h, 06 agosto Responder

    Una vez más: que bien que escribes y que bien que sabes expresar cosas que yo también pienso pero que soy incapaz de verbalizar de forma comprensible.
    Tenemos un camino largo por recorrer las mujeres, pero con gente como tú en el equipo todo será más fácil

    M

    • Paula
      Posted at 16:44h, 06 agosto Responder

      Ay, gracias, Mo!! Si es que nos retroalimentamos y eso es lo más bonito de todo. T’estimo, bonica!

  • Alejandra Pont
    Posted at 13:17h, 06 agosto Responder

    Muy genial post Paulita!!! Todos somos hermosos, tenemos que saber vernos y no tratar de parecernos a otros. Es increíble como por distintos canales (incluso los familiares) se mina la confianza de las personas, especialmente mujeres, y eso las lleva a tomar decisiones sobre su estética y cuerpo, e incluso a arriesgar sus vidas en quirófanos. Me la paso mostrándoles a mis hijos sobre lo que transmiten las personas: cómo verlos, ir más allá de un cuerpo delgado, saber “mirar”, justamente eso que traspasa tus características físicas y estéticas (cuando entendés todo, lo que hagas con tu estética se suma) y que te hacen un ser único e interesante. Te quiero!

    • Paula
      Posted at 16:46h, 06 agosto Responder

      ¡Y yo te quiero a ti, Ale! Y es verdad, la presión sobre las mujeres es brutal. Y sobre los hombres cada vez hay más. Cuando lo más importante es quererse uno mismo y estar contento con lo que es. Y cuidarse, claro, pero para estar sano y feliz, no para cumplir con los estándares de nadie. Además, no hay nada más hermoso que una persona que se quiere y está segura de sí misma. Un beso enorme para ti y para tus chicos!

  • Lídia Cruells
    Posted at 13:40h, 06 agosto Responder

    M’encanta llegir-te i escoltar-te Paula.
    Jo estic en el procés i no em puc sentir més orgullosa de desprendre’m d’aquest lligam que em tenia esclavitzada. I en faig bandera, les ensenyo i destaco perquè per mi són símbol de la meva fortalesa com a persona que no es deixa manipular pels estereotips i així veig a la resta de dones que fan el mateix, amb això no vull dir que qui decideix tapar-les sigui algú manipulable sense personalitat eh!
    No amagar-se del pas dels anys es sinònim de sentir-se a gust amb un mateix sota el meu punt de vista. El tema del pes el porto pitjor, no només per estètica sinó per salut, però mica en mica, cada cosa al seu temps…
    A veure si ben aviat repetim esmorzar, que sen’s queda sempre curt! Petons guapa i fins aviat.
    Ah! i gràcies per tot!

    • Paula
      Posted at 16:49h, 06 agosto Responder

      Sí, a veure si ens veiem aviat! I tens tota la raó, quan no ens amaguem és perquè tenim clar qui som i com som. I trobo que acceptar-nos és el millor tractament de bellesa que existeix! El que em fa pena és que triguem tants anys en adonar-nos-en. Petó enorme!

  • Carmen Montero Angulo
    Posted at 14:02h, 06 agosto Responder

    Hola Paula, yo tengo canas desde los quinces y me lo empece a teñir desde los 30 porque di a luz y el cambio hormonal te hace perder cabello y se me veía muy canosa e influenciada por mi esposo, pues a teñirme. Hace un año estaba en la decisión de dejármelas pero seguía la presión. Bueno pues, empezó la pandemia y me ayudó a la dejármelas, todavía tengo el cabello como tu, mitad mitad y me gusta, esperare un poco más para cortármelo y ya , libre de tintes. Gracias por tu post y por los paliques

    • Paula
      Posted at 16:50h, 06 agosto Responder

      Lo más importante de todo es que una se tiña o no en función de lo que una quiere, no de lo que quieren los demás. Pero creo que para muchas mujeres es liberador, de repente, aceptar las canas y el paso de los años y dejar de seguir en la carrera por estar más delgada, más guapa y más joven todo el tiempo. Y, cuando te liberas de ese peso, de repente hay un montón de cosas asociadas de las que también te liberas y tienes más espacio para ser feliz!

  • Isabel
    Posted at 14:13h, 06 agosto Responder

    Hola:
    Te escribo por primera vez pero el tema me atrae.
    Nunca, nunca me teñí. Solo me eché Henna una vez y un baño de color bio que se me fue al segundo lavado.
    Tuve claro desde el momento en que me salieron las primeras que me iban a acompañar. Mi madre se las tiñó desde joven pero mi padre, no. Ahora ella lleva su pelo blanco total y lo luce con elegancia.
    Siempre me parecieron hermosas, naturales. Sabía que no quería ir cada quince días a la peluquería para hacer retoques (bastante tengo con la depilación!). Pero sí tuve que oír muchos consejos, propuestas de cambio: “vas a parecer más joven”, “te vas a ver más favorecida”, “no te van a hacer daño al pelo”, …. y yo: “no”. Mi peluquera lo aceptó y, al final, me ofrecía champú azul, antioxidante.
    Me encantan mis canas. Las mujeres que las llevábamos con orgullo no somos mujeres que descuidemos nuestro aspecto físico.
    Un saludo,
    Isabel

    • Paula
      Posted at 15:34h, 07 agosto Responder

      Lo que más me ha gustado de escribir este post es ver la cantidad de gente que tiene claro que se quiere con todas sus canas. Porque eso me da esperanza en que las mujeres que vienen lo van a tener más fácil y van a decidir lo que ellas quieran, no lo que les indique o les marque nadie. Yo también estoy encantada, me gusta mi pelo, me gusta mi color y no lo cambio por nada. ¡Un beso!

  • Charo
    Posted at 16:09h, 06 agosto Responder

    Me encanta lo que dices. Yo tomé la decisión de no teñirme el 9 de junio del año pasado y soy feliz. Mira que todo el mundo se ha creído con el derecho a opinar, pero yo siempre contestaba igual, si no te gustan las canas tíñete tu ,pero yo paso. He teñido mi pelo desde los 25 y tengo 56 , paso, y me da rabia no haberme decidido antes. Chapeau . Habría que visibilizar más , como dices necesitamos referentes y que tal un reto? tu y tu encanto conseguirían arrastrar mucha gente. ·#nometiñoyqué . Besos

    • Paula
      Posted at 15:35h, 07 agosto Responder

      Casi hay un reto espontáneo en Instagram, mucha gente enseñando sus canas 🙂 Eso es lo que más me fastidia, oye, cómo opina la gente de que te tiñas o no te tiñas el pelo. Dejadnos decidir lo que nos dé la gana! Un beso!

  • María Aparicio (miskekos)
    Posted at 18:52h, 06 agosto Responder

    En mi caso, pelazo muy largo y bien negro, pero con canas “camufladas”. Tras la quimio comienza a salirme de un color más castaño pero con muchísimas canas y la gente se alegra al ver qué cantidad de pelo tengo ya, de cómo va creciendo y.. ahí está: ese deje de ¿pena? ¡Tienes muchas canas! ¿Cómo tienes tantas con lo joven que eres? (A esta última redondí que por los disgustos que me daban). Para todas las demás, me ciño a tus opciones de respuesta, las que diste en el palique🤭.

    Tengo bien claro que haré con el pelo lo que yo quiera, que para eso es mío y, a quien no le guste, lo tiene bien fácil 😜

    • Paula
      Posted at 15:37h, 07 agosto Responder

      Exactamente! El pelo es tuyo. Y solo tú decides lo que haces con él. Para mí esa es la clave. Te tiñes si quieres, teñirse no está mal intrínsecamente. Lo que está mal es que nos obliguen o se crean con derecho a opinar sobre nuestro pelo. Qué rabia me da.
      Pero que sepas que yo siempre te he encontrado guapísima del todo y tengas el pelo como lo tengas me vas a seguir pareciendo una preciosidad. Te mando un abrazo enorme!

  • Catherine Barriga
    Posted at 19:19h, 06 agosto Responder

    Hola me gustó mucho lo has escrito. Yo he tenido una que otra cana desde los 12. Y me he de haber teñido el pelo unas 6 veces en mi vida. Básicamente soy tacaña y perezosa para eso. Cuando crecía mi mamá tenía todo el pelo blanco, siendo escocesa y viviendo en el Perú! Imagínate!! Pues juré no hacer eso a mis hijas, ja. Y he echo lo mismo. Tengo muchas ganas y siento que me veo muy li da y modesta. Estoy de acuerdo con todo lo que has dicho pero además creo que siempre hay espacio para mujeres como yo que escogen ignorar esos ideales e irse por su cuenta. Claro demanda ignorar mucho de la cultura popular, pero así como las canas, eso también me siento bien.

    • Paula
      Posted at 15:40h, 07 agosto Responder

      Sí, y me alegra ver que hay un montón de mujeres como tú dispuestas a ir en contra de las presiones sociales. Porque hay que insistir e insistir hasta que nos dejan en paz! Un beso!

  • Ólida
    Posted at 19:36h, 06 agosto Responder

    Cuanta razón, que bien lo explicas!
    De vez en cuando tenemos que pensar más las cosas, para tomar las decisiones cada una la que elija sin que te sientas presionada. Y también debemos respectar las decisiones de los demás. Veo reflejado en los comentarios que recoges los que le decían a mi madre, que nunca se lo tiñó (tiene 85) o como diría ella “nunca lo pintó”.
    A mi por el contrario s0n frecuentes las veces que me han preguntado color uso en el pelo? yo no me lo teñí nunca, fue una decisión fácil,,, 1º a pesar de mi edad (62) tengo pocas canas, soy muy vaga y no me gusta ir a la peluquería… y claro lo viví con mi madre, nunca me planteé teñirlo,. El pelo es uno de los ejemplos pero son muchas las esclavitudes, las cadenas que si queremos debemos romper sin que nadie tenga que decirnos si lo hacemos o no ( a tu edad sin pareja, sin hijos…)..

    • Paula
      Posted at 15:43h, 07 agosto Responder

      Buf, vamos a ir hablando de todas esas cosas, porque, realmente, hay un montón de cosas con las que nos presionan. Lo de tener pareja e hijos también me parece indignante… Y depilarnos, maquillarnos, hacer ejercicio, vestirnos y hasta ser educadas cuando hablamos y no decir palabrotas. Me molesta muchísimo que nosotras tengamos tantísimas cosas marcadas socialmente y que todas sean pequeñas trampas de las que tenemos que aprender a salir. ¡Un beso!

  • Nekane
    Posted at 20:33h, 06 agosto Responder

    Muy buena reflexión, Paula. Yo me teñía cuando no tenía canas, solo por jugar, hasta que una vez no me gustó el color, me rapé y empezaron poco a poco las canas, con las que llevo 20 años. Nunca he sentido mucha presión social ni familiar, porque en mi casa siempre ha habido mucho/a canoso/a y lo del exterior me ha importado un comino, pero ahora me ocurre otra cosa, a veces leo por ahí teorías sobre las mujeres que lucimos canas orgullosamente, que dicen que somos fuertes, dignas y que nuestro pelo dice al mundo no-sé-qué y no-sé-cuál… y, sinceramente, tampoco comparto esas pajas mentales. Si mis canas ayudan a alguna otra a animarse, perfecto, pero no quiero que cuelguen ningún sambenito a mi actitud. Hay que normalizar las canas también en este sentido. Un beso.

    • Paula
      Posted at 15:46h, 07 agosto Responder

      Pues totalmente de acuerdo. Teñirse o dejarse canas tendría que ser únicamente una decisión personal, como llevar el pelo corto o largo. No es de valientes hacer una cosa u otra. Lo importante de verdad es poder hacer lo que tú quieras, sin que nadie te imponga o te opine. Pero sí que creo que ver mujeres con canas en todas partes nos ayuda a todas. Yo, para decidirme, estuve mucho tiempo mirando a mujeres con el pelo gris. Eso fue lo que me ayudó a dar el salto. Si no las hay o pasan desapercibidas, es mucho más difícil que las demás se atrevan a ir un poco contracorriente. ¡Besos!

  • MCoT - Cristina
    Posted at 21:09h, 06 agosto Responder

    ¡Qué buena reflexión! 👏🏻👏🏻👏🏻

    • Paula
      Posted at 15:47h, 07 agosto Responder

      Muchas gracias! 🙂

  • Virna
    Posted at 04:02h, 07 agosto Responder

    Acabo de leerlo. Cuánta verdad. Cuánta lucha la nuestra, cada día enfrentar “modelos de belleza” irreales. Ir a comprar ropa, por ejemplo en Argentina que es particularmente una sociedad obsesionada con la juventud y belleza extremas y descubrir que muchísimos pero muchísimos sólo tienen “talle único”
    He discutido, posteado años atrás que es imposible un talle único porque hay tantos cuerpos como personas. He visto cuando pesaba 67 kg con mi metro 72 a un médico decirme que estaba excedida…No suelo ahora que sí tengo kilos de más ir a comprar ropa porque no hay talles y si encontrás son modelos sin forma ni hay variedad…es lo que hay…sos gorda, dejá de comer o vestíte con lo que podés. Y lo mismo con las canas…son casi un pecado.
    Las peroratas de todo el mundo…El año pasado en una pelu le propuse a la estilista teñirme de gris plata y listo. Tanto me dijo que me convenció y fui por mi rojizo de siempre.

    Paula sos genial y te quedan estupendas. Gracias por levantar una bandera. Por la valentía. Por compartirlo.
    Espero encontrar mi fuerza pronto.
    Besos miles guapa!

    • Paula
      Posted at 15:50h, 07 agosto Responder

      Bueno, ya hablaremos también del peso… Yo hace mes y medio que decidí abandonar la báscula porque me doy cuenta de que me agobia y me deprime y no me hace falta. Y decidí también que iba a intentar comer variado y bien por salud y no por peso. Y a hacer ejercicio por lo mismo. Pero se acabó estar pendiente de si el numerito baja o sube, porque no.
      A mí lo que me parece es que nosotras tenemos menos opciones. Es decir, a mí me parece perfecto que la gente se tiña, pero lo que creo es que nos obligan a teñirnos, no es una opción. Y creo que tendrían que existir opciones para todas. O sea, que si tú te ves bien teñida, me parece fenomenal y me parece que estás igual de guapa que si te dejaras las canas. No es cuestión de que tengamos todas que hacer una cosa u otra, sino de que podamos elegir lo que preferimos.

  • Rosalia
    Posted at 12:49h, 07 agosto Responder

    Me encantan tus reflexiones.
    Rosalia

    • Paula
      Posted at 15:51h, 07 agosto Responder

      ¡Muchas gracias!

  • Susana Prieto De Toro
    Posted at 19:14h, 07 agosto Responder

    Gracias, porque así es fácil saber que no te has equivocado en la decisión, yo me lo empezé a plantear el año pasado, con 39 años y mis compañeras y la gente cercana me decía que estaba loca por dejarme el pelo así, seguí tiñendo , pero en abril llego el coronavirus a mi vida y hubo un antes y un después en mi vida, y sinceramente creo que cada uno tiene que hacer lo que le ayude a sentirse bien, y que pasa si a los 40 no tengo un cuerpo de 10, y un cutis perfecto y que pasa si a los 40 no tengo una melena brillante y de un solo color….pues no pasa nada, porque eso quiere decir que he aprendido a quererme como soy, con mis kilos de más, con mi cutis imperfecto, con mis canas… porque al fin siento que soy libre de quererme sin esperar que a todo el mundo le convenza mis decisiones…

    • Paula
      Posted at 10:48h, 10 agosto Responder

      Si decides libremente, porque tú quieres, no hay decisión errónea, así que ánimo. ¡Exactamente! Cada una tiene que hacer lo que la haga sentirse bien. Y es que a los 40 tenemos otras características y podemos ser igualmente hermosas aunque no tengamos el pelo brillante y una talla 36. ¡Un beso!

  • Elena
    Posted at 14:53h, 08 agosto Responder

    Quines paraules! Gràcies. Jo vaig fer la meva primera dieta amb 10 anys… A una persona del meu entorn li va semblar que no era normal el meu pes i vaig estar 1 any anant al metge i fent dieta. Des d’aleshores he viscut entre el complex i la ràbia. Per sort la ràbia sol vèncer: la ràbia per haver-me de sentir grassa quan en realitat pel que diu la bàscula ni dec estar-ho tant… Passo de tot! Tinc cul, sí, però també sé pensar, i això en sembla més important. Les canes m’acompanyen des de fa més de deu anys (i en tinc 29). En l’època de l’institut m’encantava tenyir-me de colors estrafalaris i quan vaig deixar de fer-ho vaig veure que tenia moltes canes. Està bé, m’agraden. De fet m’encanten! De tant en tant em faig un bany de henna, que és de les poques coses que no em fan mandra i les canes es tornen taronges, segueixen veinet-se i la henna és fenomemal pel cabell. És curiòs, però jo em tenyia quan no tenia canes, i quan vaig veure que en tenia vaig deixar de fer-ho. La veritat, no ha estat un decisió conscient en relació a “la cana”, si no resultat de la mandra que em fa dedicar temps a temes de bellesa. El següent pas és atrevir-nos a deixar de depilar-nos. Em depilo poc, però reconec que segueixo amagant els meus pèls en faldilles llargues. No em sento preparada ni sé si mai ho aconseguiré… Gràcies per les teves paraules, expressen tant bé allò que ens passa a totes… Per cert, l’altre dia vaig llegir algo així com ‘la ley de los 3 segundos”. Es tracta de no dir mai res que no pugui solucionar-se en 3 segons. No podem dir coses com “estàs massa prima” o “estàs fent cul” però sí “tens un moc” o “hi ha una taca a la teva camisa”.

    • Paula
      Posted at 10:50h, 10 agosto Responder

      Jo també vaig fer dieta molt jove. Tothom opinava sobre la meva talla i vaig provar mil coses… i vaig acabar sent bulímica. Per això ara m’emprenya tant aquest tema. La pressió social i el que anem vivint ens fa molt vulnerables a les opinions dels altres. La depilació també és un tema important, ja en parlarem! I m’encanta la regla dels tres segons, la penso fer servir a partir d’ara 🙂

  • Ana Merino
    Posted at 01:18h, 11 agosto Responder

    Que bella reflexión sobre nuestra sociedad, pero es el momento de hacer los cambios, creo que todo lo que ha pasado en el mundo nos está, llevando a ello, gracias pienso yo, que nos haga mejores personas.
    Deje de teñir mi pelo hace como un año y medio, siempre me molestó teñirme, (desde los 30 y tengo 57) porque sentía que no lo hacía por mi, sino, por el resto, hasta que dije no más, deben aceptarme como soy y punto, al que no le guste, que mire para otro lado, Ahora varias personas cercanas me siguieron, solo faltaba un aliciente, la determinación, la libertad de hacer lo que quieras con tu aspecto, igual Gracias Paula, por plasmar de una maravillosa manera lo que muchas sentimos.

    • Paula
      Posted at 17:10h, 25 agosto Responder

      Exactamente. Lo importante es que las mujeres tengamos la libertad de hacer lo que queramos con nuestro aspecto y nuestro cuerpo. Y sí, creo que todo lo que está pasando nos está haciendo replantearnos muchísimas cosas y eso es bueno. ¡Un beso!

  • Maider
    Posted at 08:01h, 19 agosto Responder

    Hace poco leí que la naturaleza era sabia, y que nos hacía tener canas porque el blanco suaviza las arrugas. Me quede super flipada, todo el mundo tapándose y resulta que son nuestras aliadas. Yo me veo super bien con las canas, al principio me veía rara… Pero ahora me mola un montón y hasta mi madre que era la única que no le gusto que dejará de teñirme, hace poco me dijo que tenía muy bien el pelo, pues claro Ama, es que estoy muy maciza jajjajajajja Pero el mejor fue mi padre, cuando me lo corté super corto, para que aparecieran las canas, me dijo que mis mechas molaban mucho… Entonces me dí cuenta de que la gente no mira nos mira tanto, o que muchas veces si tú te ves bien ellos también, porque esa alegría interior siempre se traslada hacia fuera. ¡Un besazo guapa!

    • Paula
      Posted at 17:09h, 25 agosto Responder

      Yo creo que ahí está la clave. Si te sientes bien, estás guapa. Si te gustas tú, les gustas a los demás. Nos pasamos demasiado tiempo preocupadas de lo que van a pensar las demás y no, no hace falta. ¡Un beso enorme, preciosa! Tengo ganas de verte!

  • Edurne
    Posted at 15:11h, 04 septiembre Responder

    Mi hijo pequeño hizo 2 años en mayo. Cuando volví de la baja de maternidad, con 3 hijos y mucho trabajo, no tenía tiempo ni ganas de teñirme, y así fue pasando el tiempo. Llevo unos 20 meses sin teñir, ya casi he saneado todo y no puedo esperar! Mi madre nunca se tiñó y tiene el pelo blanco. Por genética aparentamos ser mucho más jóvenes, sin arrugas. La presión viene toda de amigas, qué hartura. Que cómo hago esto… pues porque quiero. Hay modelos de pelo blanco, algunas muy jóvenes. Me encanta. Ya me gustaría tener ese pelazo. Gracias por compartir, hay que quererse un poco más

    • Paula
      Posted at 09:54h, 16 septiembre Responder

      Exactamente, querernos más, juzgarnos menos y dejar de permitir que nos digan cómo tenemos que ser. Y más entre amigas, que te entiendo perfectamente, porque tengo un par que también me dicen cosas sobre el pelo y el físico a todas horas. La edad es un número y no es mala ni buena de por sí. Es lo que hacemos con los años lo que importa. ¡Un beso!

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