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Me Made May 2020

Me Made May 2020

He tenido problemas con mi cuerpo desde que tengo memoria. Nunca he estado delgada, nunca me he visto muy femenina, no me han gustado nunca ni mis piernas, ni mi barriga, ni prácticamente nada de lo que tengo de pestañas para abajo.

Así que siempre he estado en guerra abierta contra él. Lo he maltratado con dietas espartanas, tortura en forma de ejercicio diario y todo el abuso verbal que os podáis imaginar, dentro de mi cabeza.

Me sé la teoría. Mi cuerpo es mi templo y hace cosas maravillosas por mí. Ha creado la vida de tres adolescentes huraños, pero cariñosos y me permite tejer, pasear y darlo todo en los conciertos. Pero saberse la teoría no es lo mismo que creérsela.

Siempre me lleno la boca con el feminismo, pero la realidad es que soy un producto del mundo en el que vivo. Y en ese mundo las mujeres valemos según nuestro atractivo. Atractivo que va muchas veces ligado a nuestro peso, el tamaño de nuestras caderas y cómo nos queda el bikini.

Así que pasé un montón de años obsesionada con eso. Mi vida sería mejor si adelgazaba o si subía escaleras hasta tener los glúteos como una piedra. Spoiler alert, nunca jamás ocurrió. Seguí en guerra, seguí frustrada, seguí teniendo vergüenza de que me vieran mis amigos en bañador.

Comprar ropa era una de las peores torturas. Por tener que escoger talla y querer ser, desesperadamente, una 38 en lugar de una 44. Por no poder ponerme lo que todo el mundo llevaba. Por tener que ver todas mis imperfecciones una y otra vez en el probador.

Sin embargo, empezar a tejer y a coser no tuvo nada que ver con eso. Fue más bien porque son tareas que cuadran perfectamente conmigo. Por su ritmo, por ser tareas domésticas (que defenderé a capa y espada hasta el día que me muera) y por esa parte friki de saber cómo se crean volúmenes o cuáles son las matemáticas detrás de esas actividades.

Empecé a tejer y a coser porque me relajaba y me desestresaba.

Pero luego llegaron los bonus. De repente podía alterar un patrón para que se ampliara un poco en la cadera. O en la parte de arriba de los brazos. Podía alargar una camiseta. Podía darle unos centímetros más al trasero de ese pantalón. Y me hacía lo que me daba la gana. A rayas o lunares. Del color que me apetecía.

Empecé a ver lo que cosían y tejían otras personas. Lo que les quedaba bien según su cuerpo, lo que modificaban para que la ropa se adaptase a ellas. Y hacerme la ropa empezó a parecerme una forma de resistencia, una manera de quejarme (porque soy una quejica).

Todos nos vestimos. Y es un acto aparentemente trivial que esconde un montón de cosas. Gestión de la tela y de los residuos, elección de materias primas, emplazamiento de las empresas, gestión del personal. Y también consumismo y necesidad de renovar el armario, cantidad de prendas. Me empecé a plantear cosas que no me había planteado nunca cuando hacía la ronda de tiendas habitual cruzando los dedos para que algo me entrara y me quedara bien.

Y tomé una decisión. Dejé de comprar ropa para torturarme y empecé a hacer ropa para mí. Para mi forma, mi peso y mis gustos. Teniendo en cuenta las cosas que son importantes para mí. Preocupándome de lo que uso y de cómo lo uso.

No te voy a engañar, en algunos sentidos, las prendas hechas a mano no son tan diferentes a las prendas compradas. Sigo teniendo que escoger una talla, a veces más grande de lo que me gustaría. Sigue habiendo patrones de prendas que no me quedan bien o que me quedan mucho peor de lo que le quedan a la estupenda modelo de la foto. Pero ahora entiendo por qué. Y puedo hacer algunas modificaciones y algunos cambios. O decidirme por una opción mejor.

Si hubo algo que me ayudó a dar ese paso, a entender que podía hacerme responsable de mi ropa, fue el Me Made May. Un mes en el que una se compromete a usar la ropa que se ha hecho, según sus posibilidades. Puedes comprometerte a usar una prenda a la semana o a usar todas las prendas todos los días. Lo importante es usar lo que te has hecho y pensar en lo que necesitarías hacerte.

Ponerte un reto e intentar cumplirlo va a hacer que disfrutes de tu ropa más que nunca. Te animo a hacerlo.

12 Comments
  • Ana
    Posted at 04:08h, 03 mayo Responder

    Me encantó tu propuesta!!! Gracias ?

    • Paula
      Posted at 14:30h, 11 mayo Responder

      Gracias a ti 🙂

  • MJ
    Posted at 10:15h, 11 mayo Responder

    No sabes como te entiendo y lo identificada que me siento con todo lo que escribes. Yo sigo comprando camisetas gigantes para esconderme debajo… y aún me cuesta millones coserme una prenda porque me frustra tener que elegir la talla… pero pasito a pasito lo iremos consiguiendo

    • Paula
      Posted at 14:28h, 11 mayo Responder

      Pues sí, hay que insistir y tenemos que educarnos a nosotras mismas. Porque somos las peores. A veces tengo momentos de sentirme muy mal conmigo misma y también voy y me compro camisetas XL para que no se vea nada. Pero empieza a pasarme algo que no me había pasado nunca. Y es que salgo a veces vestida como nunca me había atrevido a salir vestida. Y estoy orgullosa de eso también. ¡Ánimo, guapa!

  • Susana
    Posted at 04:41h, 14 junio Responder

    Pues ya somos dos. La guerra abierta a nosotras mismas. Casi nunca me cosí nada y creo que después de leerte eso va a cambiar. No grandes prendas pero si poco a poco intentaré conciliarme con mi cuerpo y ser más feliz cuando me visto cada día. Porque cuando me pongo lo que me tejo soy inmediatamente feliz así que porqué no seguir por esa línea con el resto de ropa de mi armario? Gracias por hacerme ver que se puede disfrutar de ponerse una blusa o un pantalón que no te hace un cuerpo 10 pero tampoco te hace sentir fatal. Un beso cielo

    • Paula
      Posted at 17:11h, 24 julio Responder

      Es que un cuerpo 10 es muy relativo, son gustos. Marilyn era un cuerpo 10 en su época y hoy pensarían que estaba gorda. No hay un cuerpo 10, ningún cuerpo es perfecto, pero todos son preciosos porque son los nuestros. Y hay que mimarlos y dejar de maltratarlos. Pensar en lo que les va bien para comer, en el ejercicio que les va bien hacer… Y sí, mujer, cósete. ¡Si coses como los ángeles! Estoy impaciente por ver tus prendas. ¡Un beso, guapísima!

  • Victoria Pisano
    Posted at 15:31h, 14 junio Responder

    Un placer leer lo que escribes Paula! Y que cierto que todo va dia a dia. Tengo de esos dias combativos que todo se ve tan claro, aunque no sea facil, y el camino parece muy marcado. Y de esos dias en que uno no sabe que esta haciendo. Con la intencion de una vida mas autosuficiente y queriendo siempre transmitirle eso a mis hija e hijo de 12 y 10 que con tanta red y estimulacion constante del entorno cuesta sacarlos. En fin.. me fui por las ramas.. Abrazo dese Argentina ❤

    • Paula
      Posted at 17:12h, 24 julio Responder

      Cada vez tengo más claro que lo de la autosuficiencia es lo más importante. Poder usar lo que tú creas, aprovecharlo todo, reutilizarlo… Creo que eso le da sentido a la vida y a lo que hacemos. Pero claro, la teoría nos la sabemos todas y es difícil ser coherente todos los días. ¡Un besote!

  • Eva Martinez
    Posted at 13:06h, 22 junio Responder

    Pero si eres guapísima, y te he visto en vídeos y fotos, y te veo delgada! Yo uso camisetas XL, pero porque es mi talla. He estado siempre a dieta, que yo recuerde. Y hacía deporte para adelgazar. Ahora que si que tengo un sobrepeso verdadero, es cuando estoy aprendiendo que todas no tenemos que ser tan delgadas y guapas como una modelo. Que hay muchos tipos de cuerpos, todos preciosos a su propia manera. Hago deporte para pasar un buen rato y para sentirme bien físicamente. Me queda mucho por desaprender. Me ha encantado tu publicación. Pero de verdad, eres preciosa! Ya sabemos que la ropa la hacen para ganar cuanto más dinero mejor, no importa a quien exploten para hacerla o que no encajemos en su tallaje. Lo mejor de haber engordado 20 kilos por problemas de salud es que ahora veo la belleza real de las personas. Y no me refiero a la interior. Me refiero a la belleza de cada uno y cada una, la suya propia, que no tiene que coincidir con esos modelos estandarizados que nos proponen. Muchísimas gracias por compartir 🙏 eres F A B U L O S A

    • Paula
      Posted at 19:58h, 23 julio Responder

      Se me había colado este mensaje, no lo había visto. Y tienes toda la razón, yo también he ido desaprendiendo y he ido viendo que la gente es preciosa, no interiormente, que también, sino por fuera, con su cuerpo tal y como es. Y que hay cuerpos maravillosos nada normativos. Pero cómo cuesta, cómo nos enseñan que solo hay un tipo de belleza, que solo hay una manera de ser hermosos. Justo ahora estoy aprendiendo también a hacer deporte por el placer de hacerlo, porque me gusta, me siento bien y tengo un rato para mí misma. No lo he hecho nunca y me está costando mucho, pero como el objetivo es totalmente diferente, estoy aprendiendo a hacerlo y que sea un placer. ¡Muchísimas gracias por tu comentario!

  • Xènia Roca
    Posted at 11:28h, 06 agosto Responder

    Paula jo no recordo vestits més bonics que els que em feia la meva àvia quan era petita. Eren jo, els colors, les formes, la comoditat. I eren tot això perquè ella els havia fet pensant en mi, en como jo era, què hem sentava bé i què necessitava.
    A més, està el record d’aquelles tardes veient com cusia primer a mà i desprès amb la seva màquina, el xerrar mentres les hores passaven i al final un dia, aquell troç de roba era un vestit preciós tot per tu i que tenia una historia.

    Gràcies per fer-me tornar aquests records

    Un Petó ben fort!

    • Paula
      Posted at 11:36h, 06 agosto Responder

      És exactament el que volia dir 🙂 Que bonic que algú que ens estima cusi per a nosaltres, no? <3

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